Elucubraciones sobre el presente y futuro del leonesismo. Pensadas en la reclusión

Esta será la segunda vez que no puedo acudir a mi cita en la plaza de botines el primer sábado de cada mes. Sería el número 170. Deseo que sea el último en estas circunstancias, a la par que se acabe la sangría de fallecidos, junto a la recuperación total de todos los afectados por la epidemia de coronavirus.

En estas semanas encerrado en casa como todos los demás, a uno le da tiempo a pasar por diversos estados de ánimos y dar muchas vueltas a las ideas y pensamientos. También en el tema del leonesismo.

El que suscribe ha pasado por bastantes ambientes leonesistas. Recibí enseñanza y consejos, que he procurado aprovechar, de pioneros (algunos desgraciadamente desaparecidos), pero sobre todo de precursores experimentados en la lucha de esta tierra por sus derechos.

En el leonesismo social siempre dije que actuábamos como francotiradores. Todos con muy buena intención, pero sin coordinación, con lo que las escaramuzas no dejan de ser un reclamo más o menos enérgico, incluso algunas manifestaciones importantes. Así, pasado un tiempo los castellanos toman aire e incluso les da la risa haciendo declaraciones en la que nos llaman provincianos, (paletos) y llorones.

El leonesismo social ha tenido periodos de andar cada uno a su aire y otros en los que deciden disparar todos a una. En estos momentos andamos en esa fase, de una gran mayoría disparando conjúntame, con el mismo equívoco de siempre, creerse el centro de la reivindicaron autonómica y presumiendo en muchas ocasiones de ser casi los únicos defensores de los derechos de los leoneses, pero desechando, en la mayoría de los grupos, las leyes establecidas (único camino) para conseguir la autonomía.

Un servidor puede estar equivocado, pero con el “Autonomía leonesa ya”, o eslóganes parecidos, el leonesismo social puede “quemar” la Región Leonesa 366 días al año sin ningún tipo de resultados, aparte de promesas tras promesas. A los partidos nacionales lo único que les da miedo son los votos a un partido leonesista que les quite parcelas de poder de una manera notoria. Por esa razón dejé la primera línea de lucha en el leonesismo social y me pasé a la lucha dentro de un partido político, con todas sus ventajas e inconvenientes.

Si mañana nos dieran la autonomía ¿qué proyecto tenemos de Región? ¿Seríamos capaces de organizarnos todos, a bote pronto, con ideologías distintas y sin ningún modelo de autonomía ni organización…? Resultaría un caos. Lo normal que suele ocurrir con las descolonizaciones, sin ningún tipo de proyecto, solo la independencia de Castilla.

Luego, ¿cómo nos organizamos ahora? ¿Y cómo conseguimos los votos después? Sin duda, con un verdadero proyecto de Región leonesa. Hay que planificar el territorio. ¿Tres provincias, cuatro?, ¿ninguna, pero cuarenta comarcas?, ¿sólo Diputaciones con un consejo de dirección único para ellas?, ¿parlamento autonómico?, ¿consejerías independientes de las diputaciones? ¿Cómo repartimos las consejerías por las provincias? En definitiva, hay que realizar un proyecto serio y compensado para todos los leoneses, de manera que se sientan seguros ante el futuro. Así las cosas, todo esto, una vez convenientemente estructurado, se ha de mostrar a los leoneses pudiendo lógicamente ser variado para mejorarlo.

La pregunta, no fácil de contestar es, ¿quiénes deben de plasmar esa planificación? Indudablemente deben ser personas con conocimientos técnicos en sus respectivas ramas, más que idealistas. Me explico. Los idealistas tenemos una opinión clara de lo que buscamos: la autonomía propia, como cualquier otro español, que sean los leoneses quienes decidamos nuestro gobierno cada cuatro años, dentro de un estatuto propio que recoja nuestras tradiciones, costumbres, historia, lengua…, con un desarrollo económico, industrial, ganadero, agrícola en condiciones óptimas a nuestros recursos y nuestra naturaleza. Eliminando ofensas, por poner un ejemplo de iletrados castellanos que dicen que Posada de Valdeón no tiene derecho a la ganadería de montaña por ser su altura de 927 metros. Luego, los técnicos deberían ser propuestos por los propios colegios profesionales, alguna representación de los empresarios, de los sindicatos, todos ellos leoneses, no sólo de nacimiento también de sentimiento. Representantes políticos (no deberían) o del leonesismo social, si entran dentro de los grupos anteriores.

Hay que ser prácticos. Alguno me puede decir que por qué los sindicatos; podemos estar de acuerdo o en desacuerdo en el desarrollo de sus ocupaciones en el día a día, no entro en esa guerra, pero lo cierto es que en la provincia de León son los únicos que al menos, bajo su perspectiva laboral, han iniciado una denuncia de la situación actual intentando mejorarla con la mayor colaboración posible.

Y una vez terminado este esquema, difundirlo e ir por los votos. Aquí, el partido leonesista debe estar preparado para asumir esta responsabilidad en ese momento e ir a por todas. En primer lugar, en los parlamentos y en segundo lugar en los ayuntamientos y no al revés. ¿Por qué en este orden? Con una buena representación en los parlamentos nuestras reivindicaciones podrían ser expuestas con mayor fuerza y claridad, no como en la actualidad que andamos reclamando a toro pasado o pequeños logros económicos (nunca despreciables ni minusvalorados), demostrando así al pueblo donde está la verdadera reivindicación, dando lugar a un mayor número de votos en las siguientes elecciones.

Mientras tanto, bueno sería ir reclamando más responsabilidad y decisiones en las oficinas de la Junta Castellana, en las provincias leonesas. No puede ser que llevemos papeles a estos negociados y nos digan en muchísimas ocasiones que “esto va para Valladolid y ya os contestaran”. ¿Para qué queremos estos palacetes y a los funcionarios en la Región Leonesa? ¡Para recoger papeles y mandarlos a Valladolid! 

Insisto de nuevo, más capacidad de decisión desde nuestras competencias. No existen competencias impropias. Lo que nos deben dar es el dinero para organizar las que administramos y administrarnos sobre todo desde las diputaciones leonesas.

 

Félix j. Perez Echevarria (Cheva)

 

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