El “Voto Inmaculista de la Tierra de Villalpando” y su entorno.

Cuando estamos a acercándonos, en un decir de relativa aproximación, para conmemorar  el “V Centenario” de la fecha el segundo refrendo del “Voto Inmaculista”, de “Villalpando y su  Tierra” (en la completitud de las trece poblaciones participantes, y otros despoblados de la  zona -.- Villavicencio, Alafayes, La Maya, Amaldos,…-.-), que acontece en la fecha de data  del 6-12-1527, ya se hace importante, ¡aún más importante si cabe!, todo lo que acontece y  concierne a tal situación dual, religiosa y civil, y en la temporalidad de los poderes (¡y su  división!), que tuvo lugar dentro de la perimetración, en aquel entonces vigente, de la Diócesis  Episcopal de León, al igual que fue la primera vez del refrendo del voto (en la fecha de la data  del 26-3-1498) y del propio pronunciamiento iniciático del mismo (en la fecha de la data del  1-11-1466), que es en todos los momentos compartido -.- por mor de la participación de los pueblos de Cañizo y Pobladura de Valderaduey en el conjunto de los trece pueblos -.- por la  Diócesis de Zamora en tales referentes temporales, al pertenecer las dos citadas entidades poblacionales a dicho otro espacio administrativo religioso. 

Situar ubicacionalmente, aduciendo el “Voto Inmaculista” y con él su extraordinaria  importancia en el mundo religioso cristiano católico, a todo el espacio territorial de “Villalpando  y su tierra”, se hace obligado, preciso y hasta necesario, ante la dispersión a-cultural de tal y  tan importante acontecer y la influencia a su amplio entorno. No solo, y con ser importante, en lo que se debiera referir al posicionamiento geográfico, también lo es a otras posiciones  referenciales, sea al: histórico, político, administrativo, antropológico y social, de aquella  época, así como de la trasmisión/herencia/influjo que han proyectado a sus momentos  posteriores. Ello sea dicho y sentado, a expensas de las interpretaciones sobre “el hecho  geográfico mesetario” en la península Ibérica, ya que sea tanto del norte como del sur del  macizo central, existen diferenciaciones amplias, distinciones varias y contraposiciones interpretativas, a lo largo de todo el proceso histórico hispánico y sus concomitancias  humanas, sociales, culturales, antropológicas y políticas. 

En el año 1466, en el Papado de SS. Pablo II, está destinado como Obispo en la Diócesis  de León la persona religiosa de D. Antonio Jacobo de Veneris (clérigo de origen italiano), que  con posterioridad, en el Papado de SS. Sixto IV, alcanzara el Cardenalato; en el año 1498,  en el Papado de SS. Alejandro VI, es Obispo de la Diócesis de León D. Alonso de Valdivieso  (quién posteriormente llego a ser Presidente de la Real Audiencia y Chancillería) y en el año 

1527, en el Papado de SS. Clemente VII, es Obispo de la Diócesis de León D. Pedro Manuel (que pasaría después-.- en el año 1534-.- a la Diócesis de Zamora). Es de suponer que el  acuerdo sobre el “Voto Inmaculista” de “Villalando y su tierra”, y sus seguidos refrendos, proseguirían, en la Diócesis de León por su natural recorrido comunicativo de jerarquización 

Por otra parte, y sobre el mismo acontecer, en la Diócesis de Zamora tenemos, en los  momentos temporales considerados, a los siguientes obispos: en el año 1466 a D. Rodrigo  Sánchez de Arévalo (que antes había sido Obispo de Oviedo y después de Calahorra y  Palencia; del cual se dice que: “con la excepción de Oviedo no llego nunca a tomar posesión  de esas diócesis y desarrollo su carrera en la curia romana, donde trabajó como diplomático”); en el año 1498 a D. Diego Meléndez Valdés ( del cual se argumenta que “su ocupación  principal fue ser mayordomo del Papa SS. Alejandro VI”) y en 1527 a D. Francisco de  Mendoza (que ostentaría, en el año 1534, la importante figura de ser `Comisario del Consejo de Cruzada´). Es de suponer, y de forma análoga que en la Diócesis de León, que el acuerdo  sobre el “Voto Inmaculista” de “Villalando y su tierra”, y sus seguidos refrendos, también 

proseguirían, en la Diócesis de Zamora por su natural recorrido comunicativo de  jerarquización 

Téngase en cuenta que, y ello es importante, la Diócesis de Valladolid no se crea hasta el  año de 1595 (y en la insistencia del Rey Felipe II), por detracciones territoriales imperativas,  ¡muy contestadas!, de las diócesis de: (1º) Palencia {tras aquella enumeración medieval de  Sancha I y Fernando I (-.-29-12-1059-.-), ampliada por Alfonso VI (-.-31-3-1090-.-)},(2º) Salamanca {(-.- en la si atribuida incorporación de Medina del Campo por Alfonso VI ( -.-30- 

12-1106-.-) [ya en la Provincia Eclesiástica de Santiago] y (3º) Burgos {margen izquierda del  rio Pisuerga}, con lo cual, tanto en el año 1466, como en los años 1498 y 1527, que tratamos  sobre el “Voto Inmaculista de Villalpando y su Tierra”, sigue persistiendo, ¡como raya  divisoria!, la línea que marca el cauce del río Pisuerga, haciendo “la frontera” entre lo “integral  leonés” (y/o de la Corona Leonesa) y lo “integral castellano” (y/o de la Corona Castellana),  como puede ser seguido desde el año 1065 (con los límites occidentales de la Diócesis de  Burgos). Aporta Floranes, en abundancia de lo indicado, lo siguiente: “Dedit Domino Sancio  a flumine de Pisorga totam Castellam. Dedit Domino Adefonso Legionen por flumen de  Pisorga”. 

La segunda vez del refrendo del “Voto Inmaculista”, se hace en pleno gobierno de los reinos  hispánicos, con la excepción de Portugal, del ya Emperador Carlos V (Carlos I en nuestras  proximidades territoriales), que llego a detentar su gobierno sobre una amplia faz de la tierra  europea, americana y africana, donde pormenorizadamente tenemos al inicio del mismo, en  la península Ibérica, los ámbitos espaciales de: Aragón, León, Navarra, Castilla, Granada,  Toledo, Valencia, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén, Vizcaya y Galicia, que tienen amplia y  extraordinaria importancia, ya que no solo son, y exclusivamente, unos nombres más, que 

nos pueda sonar más o menos, e incluso empatizar de forma diferente, también contienen una estricta dimensionalidad territorial/espacial/física que debemos perimetrar, sea visual y/o  mentalmente, sobre el extendido mapa de la Península Ibérica, para ambientarnos de su  relevancia situacional. 

Pero acontece que, no mucho antes de tal segundo refrendo sobre el “Voto Inmaculista” (de  rememoración de aquel día del 1-11-1466), el soberano Carlos I de León visita, en forma  oficial y festiva, la población de Villalpando, en la fecha de la data del domingo día 11-3-1520,  después de haber estado en Tordesillas -.- con visita a su madre la Reina Juana I de León – .-, y como paso hacia Galicia -.- para las Cortes de Santiago de Compostela [prorrogadas  después a La Coruña] -.-, tras recalar en su posterior andadura, el día 13-3-1520, en  Benavente (cubriendo una etapa de 30 km), donde en tales dos itinerantes visitas, que se 

hacen en el espacio territorial de la Corona Leonesa {a mayores de otras posteriores en: La  Bañeza(15-3-1520), Astorga (16-3-1520), Rabanal del Camino y Ponferrada ( 17-3- 1520),Villafranca del Bierzo (19-3-1520), Vega de Valcarcel (20-3-1520), Tricastela, Sarria,  Puerto Marin, Legonde, Mellid, Dos Casas y Santiago de Compostela}, se incide de forma  reiterada, con dos audiencias sucesivas, sobre una misma cuestión, en la problemática de  “las peticiones reivindicativas de las ciudades” que vienen de los representantes de las  poblaciones de Toledo (del Reino de Toledo) y de Salamanca (de la Corona Leonesa) que,  a lo que se narra de ambas, no son atendidas y/o satisfechas por la autoridad real e incluso  desabridamente desestimadas por la cohorte de los palaciegos del sequito acompañante al  monarca. 

La distancia territorial, de casi 90 km de dos poblaciones, entre aquella situación de  acatamiento con la Reunión de Mojados (el 12-11-1517; a 32 años del primer refrendo del  “Voto Inmaculista” ), se añade, tras el decaimiento de “ la opción partidaria de Fernando de  Habsburgo”( que es alejado hacia Austria), al distanciamiento político del año 1520, infringido  en las poblaciones leonesas de Villalpando y Benavente { a los representantes toledanos [D.  Pedro Lasso y D. Alonso Suarez] y salmantinos [D. Pedro Maldonado y D. Antonio  Fernández] } , dando un paso, sin opciones religiosas por medio ( aunque fueron recibidos  después de cumplimentar misa del domingo y ellos eran, ciertos o presuntos, seguidores de  la “carta del Día de San Matias”, elaborada por clérigos en la ciudad leonesa de Salamanca),  al de una futura y cercana confrontación (que ya parecía previamente servida, tras la carta  que, con data del 10-2-1520, mandada Carlos I de León a los Nobles de Valencia (en el Reino  Valenciano) -.- Desde Tudela-.- a fin de que atiendan a su Embajador y tengan la mejor unión  en los críticos momentos de su viaje a Flandes; reiterada en Calahorra, con data del 12-2- 1520, en carta a la ciudad de Ávila -.- en la Corona de Castilla-.- , participando su elección  de Emperador y que tiene que ir a tomar posesión del Imperio-.-, en lo que ya se trasluce  como una clara decisión tomada..

El entorno sobre el “Voto Inmaculista” de “Villalpando y su tierra” ( con las trece poblaciones  signatarias: Villalpando, Quintanilla del Monte, Cotanes del Monte, Villamayor de Campos,  Tapioles, Cañizo, Villar de Fallaves, Villardiga, Prado, Quintanilla del Olmo, San Martín de  Valderaduey, Villanueva del Campo y Cerecinos de Campos, que es de un gran y  extraordiario sentido en la religión cristiana católica, da para un amplio, importante y largo  recorrido de la interpretación del proceso histórico de Hispania en la Edad Moderna y con el  añadido de la Edad Media, así como el viaje hispánico por toda la Edad Contemporánea, que  no puede quedar reducido a situaciones ocasionales, léase la del 3-12-1520, con el traspaso,  cuasi familiar, de la tenencia de la urbe de Villalpando, o en el estacionamiento, de residencia obligada, en tal población de los hijos del Rey de Francia Francisco I, tras la batalla de Pavía  ( de 24-2-1525), con las seguras connivencias de medración en los asuntos internos de los  reinos hispánicos {invasión de Navarra (15-5-1521), cerco de Logroño (11-6-1521) y derrota  en Noain (30-6-1521)}. 

Los poderes temporales, y su división, siempre han traído situaciones interactivas a lo largo  del proceso histórico, incluso con abundantes fricciones con los poderes no temporales. El  pasado, como el presente, tiene esa incidencia, tanto casual como intencionada, entre lo  temporal y lo intemporal. 

Francisco Iglesias Carreño

Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D´Ocampo

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