El Albéitar acoge la exposición ‘Después del silencio’, de la Fundación Merayo

Las salas de exposiciones del Ateneo Cultural ‘El Albéitar’ de la Universidad de León (ULE) acogen la exposición colectiva titulada ‘Después del Silencio’, de la Fundación Merayo, que se podrá visitar libremente hasta el 25 de marzo, de lunes a viernes, de 12 a 14 y de 18 a 20 horas.

La muestra fue inaugurada de forma oficial el pasado viernes en un acto que contó con la presencia del Vicerrector de Responsabilidad Social, Cultura y Deportes, Isidoro Martínez Martín, que estuvo acompañado por la Directora de Arte de la Fundación Merayo, Rosa María Olmos, el Director del Área de cultura de la ULE, César Ordóñez Pascua, y varios de los artistas autores de las obras expuestas.

Isidoro Martínez expresó su satisfacción por el hecho de que desde la universidad de apoye la cultura y se abran espacios que puedan ser disfrutados por todos, “especialmente dada la situación sanitaria que atravesamos como consecuencia de la pandemia de covid-19”. Por ello agradeció a los artistas presentes y a la Fundación Merayo su colaboración y esfuerzo, “que han hecho posible esta exposición”.

La Directora de Arte de la Fundación Merayo comentó que el nombre ‘Después del silencio’ se explica porque “la muestra se inauguró en julio, cuando acabábamos de salir de los meses del confinamiento, que fueron un tiempo de silencio”, y añadió, “aunque en ese momento poco podíamos imaginar lo que vendría después”.

UNA INTERESANTE OFERTA EN VARIAS DISCIPLINAS ARTÍSTICAS

En las salas de El Albéitar se ofrece a los ojos de los visitantes una interesante oferta integrada por pintura, fotografía, escultura y una instalación.

La PINTURA está representada por obras de los leoneses Ángela Merayo y Esteban Tranche, creadores ambos con dilatadas e importantes carreras internacionales. Angela exhibe la serie ‘Schubertiada’, una colección inspirada en las músicas del compositor austriaco, que la pintora interpreta plásticamente en obras que constituyen espacios mágicos con los que seducir a quien las contempla, mostrándo un camino sensitivo entre la pintura y la música, desde su propia experiencia artística, formal y emocional. Para ello cuenta con su rico mundo plástico, cromático, textural y sígnico, y conceptual

‘Tranche en la capilla’ es el título de la espléndida muestra de la obra de Esteban Tranche, realizada entre los años 2002–2013. Se trata de quince obras de gran formato que evidencian sutiles variaciones dentro del personal lenguaje del pintor, sustentado habitualmente en el equilibrio entre el poder emocional del color y el potencial expresivo de la línea, que se altera en las obras dedicadas a la Noche con una deriva hacia el lirismo y el misterio del paisaje nocturno, bañado por la luz de la luna.

En FOTOGRAFÍA se distribuyen las obras de la serie ‘Caperucita’, del colectivo Diafragma León. Este interesante grupo de fotógrafos leoneses abordan en esta ocasión el mito de la niña de rojo desde sus personales interpretaciones, tanto en la realización técnica y formal como en las múltiples aristas interpretativas que ofrece el complejo personaje. Así, en sus imágenes está presente lo trivial, lo cotidiano, lo mágico, lo oculto o… la denuncia.

Entre PINTURA y ESCULTURA, entre lo bidimensional y lo escultórico se sitúa la obra en vidrio de María Antonia de Lora. Artista habitual de las salas catalanas y francesas, aporta una magnífica e interesante colección de escultura en vidrio, tanto en bulto redondo como planas. Su particular ‘Jardín del Edén’, pleno de placentera vegetación y de singular fauna aporta una nota extra de color, belleza y sensibilidad. La autora posee una técnica muy personal desarrollada por ella y en la que intervienen también el cobre y estaño.

A la cita no faltan obras del espectacular animalario de Cosme Paredes, realizadas con chapas de hierro ensambladas a modo de collage, con sus movimientos contenidos y la fiereza de su realismo desbordante en su configuración sintética. ‘Cabeza de toro’ y ‘Águila’ son algunos de sus ejemplos. ‘Escalando escorias’ y ‘Saliendo de un pozo de escoria’, de Mariano Gutiérrez, conllevan un profundo simbolismo que reside en el residuo de trabajos que atrapan y alienan al ser humano y en el difícil equilibrio con el que están realizadas.

Antolín Álvarez Chamorro, es un escultor polifacético en el uso de materiales, pues tanto trabaja la madera como el hierro, la cerámica o el bronce, Cabeza, que aquí presenta, está realizada en hierro y hormigón; en ella, la combinación de materiales y de lleno/vacío le confiere una cualidad expresionista. 

‘La despedida’ y ‘Sin techo’, esculturas realizadas por Javier Robles en hierro, en muy recientes fechas, consolidan el lenguaje de este escultor cuyas piezas se caracterizan por marcadas y limpias aristas que enmarcan volúmenes muy netos, de gran expresividad. El hierro, material rudo en el que están realizadas, no consigue contrarrestar la ternura que desprenden siempre las esculturas de Robles.

La obra escultórica de Carlos Cuenllas se manifiesta en un amplio abanico de expresiones escultóricas contemporáneas. Su obra ‘Mies mecida por el viento’, es un conjunto de barras metálicas que se curvan suavemente superando la tensión entre material y representación. De su obra ‘Punto’, también presentada, cabe decir que se aloja en el mundo de lo conceptual. 

Polifacético es también Jesús Pombo de los Arcos, tanto en el uso de materiales como en las opciones de representación, pues en su completa obra ha abordado escultopinturas, ensamblajes, figuración expresionista o abstracción. Acude con la obra ‘Tras la barrera’, de aroma figurativo, realizada en bronce.

La INSTALACIÓN está representada por trabajos como ‘El bosque afable’ creado por Ana Campos, en el que sedas y algodones se deslizan por paredes, penden del techo o cubren el suelo, creando un espacio envolvente, un ‘bosque’ irreal. 

 

La autora transfiere las formas y colores de hojas, flores y ramas a las telas, convirtiendo los textiles en auténticos grabados, su disposición, metáfora del bosque, es un acertado equilibrio entre la complejidad de ejecución y el compromiso estético de la artista con las formas plásticas.

Sandra González crea en colaboración con la artista Alice Wyan una instalación de dos piezas: ‘Constricción realizada con bridas de plástico’ y ‘El velo de la novia’, con lino y alambre e inspirada en Bodas de sangre, remiten por tanto y metafóricamente a las ataduras de la mujer. Es de destacar su belleza plástica que se ve acentuada por una acertada iluminación y la ambientación musical creada por Alice Wyan.

Información:

https://actividadesculturales.unileon.es/1033 

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