Una visita y varias conclusiones

Con las luces de la ciudad ya apagándose (para evitar el despilfarro y cumplir con el intento de ahorro imposible tras la subida del 27% aplicado por el gobierno de Sánchez a las tarifas eléctricas) llegó a la ciudad de León la avanzadilla del nutrido grupo de compañeros de escaño que estaban convocados, y a los que se uniría poco después, nuestra Procuradora en las Cortes de Castilla y León. 

Nos hacían el honor de visitarnos, en el empeño de desgranar los problemas que más acucian en el momento actual a un buen número de provincias españolas, de las que la leonesa es en muchos indicadores, paradigmática. Son bastantes las provincias que atraviesan por una situación inédita. Con una pérdida de población paulatina año tras año, que reduce además su densidad en el territorio, la fotografía resultante es una población envejecida, sin jóvenes y sin niños. Con un desmantelamiento de su tejido industrial y productivo sin precedentes.

En el caso particular de León (*), tomando como referencia la horquilla entre julio de 2015 a julio de 2020, la variación de población fue de -4,3%, ocupando el penúltimo puesto de la tabla, solo superado por una Zamora que dejaba un -6,6%. Pero el premio a la capital más envejecida de España se lo lleva León (media superior a 50 años), la segunda en mayor porcentaje de ancianos y la tercera en menor porcentaje de niños. La ciudad de Ponferrada, con una media de edad de población en torno a los 49 años, sigue de cerca. En la relación de provincias con una variación poblacional nula o negativa en los últimos 5 años encontramos a Zamora, León, Lugo, Orense, Asturias, Palencia, Salamanca, Ávila, Segovia, Cáceres, Badajoz, Ciudad Real, Jaén, Cuenca, Teruel, La Coruña, Pontevedra, Cantabria, Burgos, Valladolid, Soria, Huesca, Córdoba, Albacete, Ceuta y Melilla.

Otro dato para enmarcar: León capital tiene la tasa de actividad (el cociente entre la población activa y la población en edad de trabajar) más baja de España, con un 49,08%, nueve puntos menos que la media de España, que se sitúa en el 58,09%. Ponferrada mejora la marca con un 52%, pero alejado también de la media nacional. La densidad de población en Castilla y León, en los últimos 10 años, experimentó una bajada de 27 habitantes/km2 a 25 habitantes/km2. La más baja de España. 36 años de gobierno del PP en la Junta, décadas de Gobierno del PSOE y el PP en España… No es creíble que hablen ellos de despoblación.

Es por esto, que se hace urgente poner en marcha todos los mecanismos a nuestro alcance y hacerlo de forma contundente. ¿Cómo es posible que territorios antes ricos en recursos, economía e industrias, pierdan población y sean considerados lugares donde nadie quiere ir, salvo de visita? El desmantelamiento de la industria minera de forma acelerada, con prisas y sin la previsión de regenerar las cuencas, deja unos paisajes desolados y abandonados, sin futuro. La excusa de una necesaria “descarbonización” basada en premisas ideológicas, no es seguida en Europa por igual. No olvidemos que Alemania inaugura, un año sí y otro también, nuevas Centrales Térmicas de última generación con un funcionamiento previsto para casi 20 años más, dada su necesidad de cubrir el consumo de energía eléctrica.

León, como otras provincias españolas, es rica en recursos naturales que debe aprovechar y apostar decididamente por impulsar el sector primario, como son la agricultura y la ganadería. Necesitamos una política del agua seria y alejada de condicionantes ideológicos, con un Plan hidrológico nacional que conecte cuencas y que convierta a España en una nación verde, actuando como gran sumidero de CO2, lo que conlleva un respaldo decidido por dos sectores: el agroalimentario y el turístico. Ambos deben ser de calidad para ser competitivos. Somos una provincia rica en paisajes, pueblos y tradiciones, tramo del Camino de Santiago, y con un gran bagaje histórico y cultural. El 7 de octubre de 2020, el Grupo Parlamentario VOX en el Congreso solicitó al Gobierno que apoyara la inclusión de León como patrimonio de la humanidad, así como la redacción de estudios y proyectos que avalen la propuesta.

También se hace necesario avanzar en sectores estratégicos con empresas de tecnología I+D+I que se ubiquen en zonas atractivas en todos sus marcadores. Para ello, es necesaria una nueva política en materia de comunicaciones, con un desarrollo definitivo. Las décadas de espera en el inicio o finalización de proyectos, las demoras injustificadas desde las administraciones, que surgen en cada legislatura por pura propaganda política, no pueden esperar más. Se deben culminar lo antes posible (para ello deberían servir los fondos de recuperación europeos a los que me referiré después) los dos corredores peninsulares, mediterráneo y atlántico, desarrollando los nudos logísticos intermodales pendientes como el de Torneros. En lugar de ello, mucho nos tememos que si se finalizan o comienzan obras, como la A-60, la A-63 o la A-76, sea más bien para implantar nuevos peajes, como ya anunció el Gobierno hace escasas semanas. Especial atención a las comunicaciones digitales, muy deficientes en zonas alejadas, que suponen una barrera para el asentamiento de cualquier actividad comercial, empresarial o social.

Se hace necesario, además, crear una nueva política fiscal y de costes reducidos, que, aplicada en zonas económicas especiales, resulten atractivas tras un estudio pormenorizado, provocando la creación de un ambiente favorable que facilite el asentamiento o incluso el regreso de población. Una bajada significativa y mantenida en el tiempo de los impuestos para los residentes ha funcionado en zonas más inhóspitas que las españolas, como son las Tierras Altas de Escocia o en Alemania. El gobierno debe proponer a Bruselas la ampliación de las provincias consideradas por la catalogación europea ZONA C No Predeterminada (NUTS 3 europeos) que se beneficiarían de estas rebajas fiscales.

Tras el estado de alarma, la economía intenta reactivarse, las empresas se esfuerzan para salir adelante, reabriendo. Los gobiernos no han dado un solo euro de ayuda pública desde que en marzo de 2020 se prohibiera a muchos españoles trabajar. Desde VOX pedimos que se indemnizara a todo aquel que tuviera prohibida su actividad (hosteleros, hoteleros, feriantes, ocio nocturno, verbenas, turismo, etc.) Solo quieren trabajar.

Por último, creemos que es necesario un giro político en todo lo que tiene que ver con la familia, la natalidad, la energía, el trabajo, los impuestos y las comunicaciones. La esperada llegada de 140.000 millones de euros de los Fondos Europeos de Recuperación, debe verse como una oportunidad. Es necesario que empresas y administraciones en todos sus niveles, presenten programas solventes y ambiciosos que transformen el tejido económico. Los gobiernos deberán crear las políticas para facilitar su implementación. Ni un solo euro de los disponibles se puede perder por falta de rigor o molicie como viene siendo habitual en los últimos gobiernos con los Fondos de Cohesión, a punto de ser abandonado ya el 40% del total por no disponer de ellos. Nosotros estaremos vigilantes para comprobar que todo ello se lleva a cabo y de forma eficaz. Hay que facilitar la vida a los españoles, no complicársela. Tras dos jornadas en León, detectados los problemas, nos queda ahora ponernos a trabajar sin dilación sobre ellos.

*(Indicadores “urban Audit” del INE)

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