Las agujas y los hilos vuelven a sonar al unísono hoy domingo en Quintana de Rueda, donde se celebró el XVII Encuentro de Encaje de Bolillos, una cita ya imprescindible en el calendario cultural de Valdepolo. Con la participación de más de 150 encajeras llegadas desde distintos puntos de Castilla y León, el frontón municipal se transformó en un gran taller colectivo de paciencia, arte y tradición.
Desde primera hora de la mañana, el recinto se llenó de color, conversación y ritmo, marcado por el inconfundible repiqueteo de los bolillos sobre los almohadones. Bajo una atmósfera festiva, las artesanas compartieron técnicas, mostraron sus creaciones y reivindicaron un oficio que, aunque minoritario, goza de una vitalidad creciente gracias a estos encuentros.
El evento, organizado por el Ayuntamiento de Valdepolo, no solo celebra el encaje como expresión artística, sino también como símbolo de identidad y vínculo intergeneracional. Además de las demostraciones en vivo, hubo puestos de venta de materiales, una rifa de productos artesanales y un espacio de convivencia donde no faltaron ni la música ni la gastronomía local.
“Cada puntada es una historia, y cada encuentro es un homenaje a nuestras raíces”, señaló una de las participantes veteranas, con más de 30 años dedicados al encaje.
Con esta decimoséptima edición, Valdepolo reafirma su compromiso con la preservación de las tradiciones populares, dando visibilidad y valor a un arte delicado que sigue traspasando generaciones con la fuerza del hilo más firme: la pasión compartida.
























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