Un equipo de científicos de la Universidad de León (ULE), en colaboración con el CEBAS-CSIC de Murcia, ha desvelado las ingeniosas estrategias que emplean 62 especies de árboles y arbustos mediterráneos para gestionar el agua. Esta investigación pionera, cuyos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista Nature Communications, representa un avance crucial en la comprensión de cómo la flora de nuestra región podría adaptarse al inminente cambio climático.
Los investigadores de la ULE han utilizado una combinación de técnicas tradicionales y punteras, incluyendo la medición de isótopos estables en plantas y suelo. Como explica el investigador leonés Iván Prieto Aguilar, estos isótopos funcionan como una “huella digital del agua”, permitiéndoles determinar a qué profundidad acceden las plantas al recurso hídrico.
El estudio se llevó a cabo en diez comunidades naturales, abarcando un amplio gradiente de aridez que se extiende desde el sureste peninsular hasta el norte de Madrid, cubriendo gran parte de la diversidad climática de la región mediterránea. Se identificó una sorprendente variedad de estrategias en el uso del agua entre las especies, basadas en patrones de enraizamiento, eficiencia en el uso del agua a nivel de hoja y la densidad del follaje.
Dos estrategias clave para la supervivencia
Los hallazgos revelan dos enfoques principales en la forma en que las plantas gestionan el agua:
* Los “ahorradores” de la ULE: Los árboles y arbustos de mayor tamaño, con raíces más profundas, acceden al agua almacenada en las capas más profundas del suelo, proveniente de las lluvias de otoño e invierno. Para preservar este recurso, cierran parcialmente sus estomas (poros en las hojas), limitando el consumo y permitiéndoles mantener una gran cantidad de follaje.
* Los “gastadores” estudiados por la ULE: Los arbustos más pequeños, que dependen del agua superficial, aprovechan rápidamente las lluvias recientes. Mantienen sus estomas más abiertos, consumiendo el agua de manera más veloz y priorizando el crecimiento de las ramas sobre las hojas.
Sin embargo, el equipo de la ULE también ha descubierto que, incluso dentro de un mismo ecosistema, existe una notable diversidad de comportamientos en el uso del agua, lo que subraya la complejidad y la capacidad de adaptación de estas especies.
Relevancia para León
La región mediterránea es una de las más vulnerables al cambio climático, enfrentando un aumento de temperaturas y una disminución de las precipitaciones. Una mejor comprensión de estas estrategias hídricas es fundamental para predecir la vulnerabilidad de las especies y diseñar planes de gestión adaptativa de la vegetación, vitales para la conservación de nuestros ecosistemas.
Esta información, generada por los científicos de la ULE, es especialmente valiosa para la toma de decisiones en proyectos de restauración ecológica y conservación, ayudando a seleccionar las especies más adecuadas según el tipo de paisaje y la disponibilidad de agua. El estudio, que forma parte de la tesis doctoral de Francisco J. Muñoz Gálvez y fue cofinanciado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España y la Fundación Séneca de la Región de Murcia, destaca el papel fundamental de la Universidad de León en la investigación de soluciones sostenibles para nuestro entorno.

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