- “Con el dinero que están empleando ahora en apagar todo este fuego se podría mantener a siete o diez torres de vigilancia, con sus vigilantes, por veinte años… La prevención es algo que debe hacerse de forma continuada”
- Samuel, hostelero, pide las autoridades que permitan ya la entrada y la circulación de ciudadanos por el pueblo. “Tenemos que poder hacer eso, porque si estábamos heridos con esto nos rematan”
- “La vista de Las Médulas desde el mirador sigue estando como estaba antes, la faena es darte la vuelta, ahí es donde ves la desolación…”
“Yo creo que los fuegos hay que apagarlos al principio, si no luego se lía la que se ha liado. Se ponen las circunstancias en contra y en fin, lo que ya sabemos, la tormenta de aire…”, cuenta Samuel, que aún no puede creerse que su negocio, un pequeño hotel rural, La Peregrina, en Carucedo, haya logrado salvarse de las llamas, un oasis a salvo en medio de tanto terreno calcinado.
“Con el dinero que están empleando ahora en apagar todo este fuego se podría mantener a siete o diez torres de vigilancia, con sus vigilantes, por veinte años… La prevención es algo que debe hacerse de forma continuada”, señala Samuel.
“Nosotros seguimos operativos en la piscina y el hotel, aunque estamos teniendo algunas anulaciones de reservas. Además del mirador, en el pueblo de Carucedo tenemos otros atractivos”, cuenta Samuel, “y tengo que decir que la vista de Las Médulas desde el mirador sigue estando como estaba antes, la faena es darte la vuelta, ahí es donde ves la desolación…”
“Estamos teniendo problemas con explicar a las reservas que se puede seguir disfrutando del lago, de los fantásticos ríos, de la gastronomía que tenemos…”, dice. “Pido que se solidaricen, que vengan, que se lo van a pasar bien”.
A las autoridades les pide Samuel que permitan la entrada y la circulación de ciudadanos por el pueblo, porque vemos que están todos los accesos cerrados, confinados, no nos estamos pudiendo mover mucho, estamos intentando buscar caminos alternativos, pero yo creo que aquí ya no hay problema y podemos hacer vida normal. Tenemos que poder hacer eso, porque si estábamos heridos con esto nos rematan”.





