Sangre, sudor y lágrimas. Así se resume un partidazo de balonmano que acabó con una remontada épica del Ademar que se empecina en iniciar mal los encuentros.
Cinco minutos aguantó Luis Puertas en pedir tiempo muerto. El marcador hablaba por si solo (1-5). Muy blandos en defensa, daba la sensación que el equipo estaba frío y toda está historia, con Eduardo y Gonzalo en el siete inicial.
Nada. La cosa seguía sin funcionar. Defensa y portería poco participativas y ataques inocentes que acababan en contras del colista. El entrenador leonés solicitó el segundo tiempo muerto de forma inmediata. (2-9, 11:58). Otra vez tocaba acudir a la épica para remontar un encuentro.
Fue entonces, cuando sin demasiada puntería, el club marista comenzó a tirar del corazón. Se buscó como soluciones más penetraciones y defensa 5-1. Por si fuera poco, Rodrigo que no iba a jugar, fue llamado a filas. Aún así, el mayor problema era el portero rival, el cual hizo un auténtico partidazo en los primeros treinta minutos.
Acudió al rescate el octavo hombre. La grada convirtió el pabellón en una olla a presión, aunque no pudo impedir caminar hacia el descanso con seis goles de desventaja (11-17).
El inicio de la segunda parte trajo más de lo mismo. Puertas decidió poner en cancha a Saeid, porque Álvaro no era capaz de frente los lanzamientos alcarreños (13-20).
Entonces, comenzó poco a poco a aparecer Said y como no, Sergio Sánchez. El futuro médico volvió demostrar que lleva camino de crack. Las distancias se acortaban y los visitantes se vieron obligados a pedir tiempo muerto con media parte por jugar (22-25).
Seguían pasando los minutos, el entrenador del Ademar volvía a colocar bajo palos a Álvaro. Diez minutos por jugar (26-28). La emoción, en aumento. (27-28). Al borde de la angina de pecho, Patrick empataba (28-28). Aún faltaba siete minutos. El choque, no apto para cardiacos.
Últimos tres minutos. Los locales ganan de dos. Increíble, pero cierto. Aún no está todo dicho. El Guadalajara se pone a un gol de distancia. Penalti que lanza «el especialista». Gonzalo no falla a su cita (27-29).
Un lanzamiento del portero de los morados pudo poner las tablas a pocos segundos. No había guardameta en la portería, pero el balón se fue al larguero. Al final Patrick y el brasileño Rodrigo sentenciaban una tarde-noche inolvidable.

LEÓN 24 HORAS
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