- El debate incendia las redes por la factura de un local de la capital leonesa que cobra el café con leche a 2’30 euros. Desde este medio comprobamos que esto sea así
Todos sabemos que ‘la vida’ ha subido. Los productos se encarecen, el carro de la compra, las facturas y llega la declaración de la Renta. Pero ahora, para ‘susto’ de los leoneses, sube también el precio de su café de media mañana. Al menos así se ha notado en redes sociales.
Un conocido bar de León cobraba en su ticket su café con leche a 2’30 y 4’10 euros la caña y refresco. En total, el ticket viral reflejaba casi 23 euros por una ronda de cinco bebidas y ahí saltó la chispa de la indignación. Los usuarios comentaban que ya no hacía falta ir a la Gran Vía de Madrid o al Paseo de Gracia en Barcelona para encontrarse con una cuenta que deje sin aliento, acompañados de “una y no más” o “se están cargando el espíritu de León”, en alusión a cómo los precios de la hostelería local están perdiendo su esencia de ciudad de tapeo económico.
La comprobación
Lo cierto es que, desde este medio, se ha hecho una comprobación de campo yendo al mismo local a pedir un café y la situación ha sido distinta, elevada, pero como lleva siendo meses. El café con leche nos ha costado 2’10 euros, 2’50 en el caso de uno grande. Por lo que la polémica queda diluida aunque sí es verdad que, cada vez más, en la relación cliente y hostelería se siente “desconexión” entre los salarios locales y el coste de un rato de ocio. Para muchos, pagar más de 22 euros por cinco consumiciones en una ciudad como León roza lo prohibitivo, especialmente cuando el valor añadido no parece justificar el incremento.
En la otra cara de la moneda, los profesionales del sector recuerdan que servir un café no es solo lo que se presenta en la taza: es el salario del camarero, el coste de la luz, las materias primas y el mantenimiento de locales en zonas privilegiadas del centro, todo obliga a ajustar los precios.

¿El fin de una era?
León siempre ha presumido de ser una de las ciudades con mejor relación calidad-precio en su hostelería. Sin embargo, este último “susto” al bolsillo ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Estamos ante un cambio de modelo donde salir de cortos o cañas por el centro se convertirá en un lujo ocasional?
Hemos querido aportar un poco de luz en este caso, sin embargo, mientras la imagen del ticket sigue circulando de teléfono en teléfono, los leoneses miran ahora con un poco más de lupa la lista de precios antes de pedir la siguiente ronda. Porque, como bien dice el refranero popular adaptado a estos tiempos: “Para sustos, ya tenemos la declaración de la renta”.



