- Reingresó en la cárcel de Mansilla de las Mulas el miércoles 22 de octubre tras ser detenida como presunta autora del ataque con ácido al padre de sus hijos en Jiménez de Jamuz este verano
- Ya había estado en Mansilla hace cuatro años: ocho meses en preventiva mientras era investigada por el envenenamiento con chocolate al mismo hombre. Fue condenada por intento de asesinato, pero seguía en libertad
Marcos, el militar que sobrevivió a dos ataques de una mujer: “Soy jodido de matar”
En unos días, Ana María conocerá por su abogado el fallo del TSJCyL sobre el recurso de apelación que presentó a la sentencia que en mayo la condenó a 12 años y medio de cárcel por intentar matar al padre de sus hijos en 2020.
Ana María está presa desde la semana pasada, pero no por esa causa. Un cuarto de hora antes de las 4 de la tarde del miércoles 22 de octubre ingresó en la cárcel de Mansilla de las Mulas. Se le investiga esta vez como presunta autora del ataque con ácido que el 15 de agosto sufrió su expareja en Jiménez de Jamuz. Una mujer ataviada con un epi y un cartón -para protegerse del líquido corrosivo- esperó a Marcos en una esquina y le lanzó un sustancia que le causó graves lesiones en rostro, manos y torso. ¿Pudo matarle? “Pudo haber sido mucho peor”. La víctima, de 41 años, que arrastra brutales secuelas de la primera agresión que sufrió, era militar y recordó cómo tenía que actuar: se quitó la ropa en plena calle y corrió a la vivienda familiar para ducharse y eliminar los restos cuanto antes. “Me cago en dios”, le habría dicho la agresora, “que no te toque nadie, es corrosivo”.

Él, que ha declarado esta semana en los juzgados de La Bañeza, insiste en que no la reconoció y que su agresora “fingió otro acento”. “Era una mujer, pero nunca pensé que fuera ella”, contó a León24horas. Los investigadores también dudaron, aunque estrecharon más el cerco sobre Ana María, que permanecía este verano en la calle a pesar de haber sido condenada en mayo.

Pero la semana pasada, tras reunir numerosas pruebas que señalaban hacia esta astorgana que en junio cumplió 39 años, Ana María fue detenida en el marco de la operación ‘Lapidem’. Se le acusa ahora de un delito de lesiones agravadas y se le atribuye otro delito de amenazas de muerte con cartas anónimas y un delito de quebrantamiento de medidas judiciales: la sentencia que la condenó en mayo recogía además que no podía aproximarse a menos de 200 metros de su víctima.
Cuando Ana María ingresó el pasado miércoles en Villahierro ya era una vieja conocida para algunos funcionarios de la prisión. Allí estuvo -módulo 8- entre el 31 de julio de 2020 y el 19 de abril de 2021. “Era huidiza y reservada”, cuenta una funcionaria, “se le aplicó entonces una medida regimental para evitar agresiones de otras internas”.
Un recurso permitió que Ana María quedara en libertad provisional a la espera del juicio, y desde entonces -a pesar de la sentencia que llegó tras el juicio de este año- Marcos y su entorno vivían con temor de que ocurriera lo que finalmente ocurrió: un nuevo ataque. Él contó en el juicio por su envenenamiento que había hecho testamento hace años porque “tenía miedo”.
Acompañada de otra presa y en el módulo 7
El centro penitenciario de Villahierro cuenta esta semana con 1.107 internos. En su nueva estancia en Mansilla, Ana María vive -junto a otros 84 reclusos- en el módulo 7, mixto y de respeto, que tiene dos plantas. “Es uno de los mejores”. En la celda, por orden expresa de la directora y previo informe de la psicóloga, convive con otra reclusa. “De momento, está tranquila y sin altibajos relevantes”.
En el módulo 7 llama la atención el orden y la limpieza de las estancias. Si quieren permanecer allí, los reos deben cumplir unas estrictas normas. “Hay hasta plantas”.
Se abren las celdas a las 8 y se cierran a las 14 horas. Se reabren a las 16 y regresan sobre las 20:30 horas. El resto del día, los internos están ocupados con talleres y actividades varias, con un tiempo determinado para hacer llamadas.
Por el momento, Ana María apenas se relaciona con otros reclusos. “Es muy solitaria, está tranquila y no ha dado problemas”. Sólo se comunica con su madre y puede que este fin de semana reciba su primera visita en prisión. Su única hermana vive en Madrid. Su padre falleció en trágicas circunstancias hace unos años.
Este jueves, Ana María asistió por videoconferencia desde prisión a una vista en la Audiencia Provincial de León para abordar si debe revocarse su libertad provisional a la espera de la firmeza de la sentencia condenatoria por el envenenamiento a su expareja. Su abogado (el madrileño Luis Martín Mas) enfatizó el derecho de su defendida a la presunción de inocencia en ambas causas -veneno y ácido- y pidió al tribunal que se mantenga su libertad: “No es un peligro”, dijo. Ella no quiso hacer uso de su derecho a la última palabra.
– ¿Quiere usted decir algo?, preguntó el magistrado.
Ana María dijo que no y agachó la cabeza.
La Audiencia de León decide si la condenada a 12 años por intento de asesinato debe estar presa o no

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


