Caso ‘Reina de la burundanga’: la acusada pide declarar en la última sesión del proceso

Con una expectación palpable, Natalia Torices, conocida en círculos policiales como la “reina de la burundanga”, comparece esta mañana ante la Audiencia Provincial de León. La jornada marca el inicio del juicio en el que deberá responder por una serie de graves acusaciones que incluyen tentativa de homicidio, lesiones, robo con violencia, estafa y falsedad documental.

La llegada de la procesada al Palacio de Justicia, minutos antes de las 9:20 horas, estuvo marcada por la cautela. Torices intentó ocultar su rostro tras una mascarilla y cubriendo sus ojos con las manos al ingresar por la puerta principal ante la atención de medios de comunicación tanto locales como nacionales.

En esta primera sesión del juicio, la defensa de Torices solicitó que la declaración de la acusada se reserve para la última jornada del proceso, prevista inicialmente para el próximo 23 de mayo. Este movimiento estratégico, amparado por la ley, permitirá a Torices ofrecer su versión de los hechos y rebatir los testimonios presentados previamente por los testigos. La petición no encontró objeción por parte del resto de los letrados presentes, por lo que el magistrado a cargo de la sala accedió a la solicitud.

La Fiscalía ha formalizado una petición de pena que supera los 17 años y medio de prisión para Torices, al considerar probada su implicación en los múltiples delitos que se le imputan. La expectación en torno a este caso es elevada, dada la gravedad de las acusaciones y la notoriedad que ha adquirido la figura de la acusada. La última sesión del juicio se presenta como un momento crucial para esclarecer los hechos y determinar la responsabilidad de Natalia Torices ante la justicia leonesa.

El testimonio del empresario fallecido

El letrado de Torices solicitó formalmente al tribunal la exclusión de los testimonios relacionados con el empresario que facilitó una suma de dinero a la sospechosa. Esta petición se fundamenta en el reciente fallecimiento de dicho testigo, argumentando la imposibilidad de su ratificación y confrontación en el juicio.

Asimismo, la defensa planteó la nulidad de las conversaciones de WhatsApp extraídas del teléfono móvil de la acusada. El argumento es que la obtención de estos mensajes se habría realizado de manera irregular, vulnerando el derecho a la intimidad de Torices.

Tras escuchar los argumentos de la defensa y las posibles réplicas de la acusación, el tribunal ha decidido posponer cualquier resolución sobre estas peticiones hasta el momento de dictar sentencia.

La Audiencia Provincial de León proyectó la declaración grabada del empresario fallecido que reclamaba a Natalia Torices 195.000 euros. El testimonio reveló la relación de amistad con las hijas de la acusada y cómo ésta apeló a la enfermedad que ambos padecían para obtener el préstamo. El empresario manifestó haber empatizado con la situación de Torices al solicitarle el dinero para un tratamiento médico, describiendo un momento de “sensibilidad” mutua. Esta prueba se erige como un elemento central en el proceso judicial.

‘Una hija más’

El empresario relató ingresos de diversas cantidades, desde mil euros hasta cifras mayores, y cómo las sospechas de un posible engaño surgieron en la etapa final de la relación. El principal perjudicado llegó a insinuar un presunto intento de envenenamiento, aludiendo a la negativa de Torices a devolver el dinero con la excusa de su enfermedad. Describió sentirse indispuesto tras consumir una bebida con ella, momento en el que la acusada le habría ofrecido una devolución a través de una aplicación móvil, siendo éste su último recuerdo claro.

Conmovido, el empresario, ahora fallecido, declaró que Torices “jugó” con su familia y no restituyó la suma adeudada, mencionando incluso una botella de agua de uso exclusivo de la acusada en su domicilio. Sin embargo, no pudo esclarecer el origen de un documento manuscrito por su esposa que reflejaba una deuda significativamente menor.

En su propio testimonio, la esposa del empresario y madre de las amigas de Torices describió a la acusada como “una hija más”. Reveló haber intentado contactar a Torices y a su madre a través de mensajes para reclamar el pago de la deuda.

La viuda del empresario

La mujer del empresario fallecido que le prestó el dinero ha sido el segundo testimonio de la mañana: “Nos pidió el dinero para ir a Houston, porque los tratamientos contra su cáncer eran mejores allí”. “Nos mandó foto de una vía intravenosa en un hospital por un tratamiento que decía que era contra el cáncer y nos enteramos luego de que era una liposucción”. Además de recordar una vez más que Natalia era como una hija para ellos, y la empatía que sintieron por la enfermedad de su marido, explicó que no la excusa que la acusada ponía para no devolverles el dinero era que se encontraba en una cuenta bloqueada que no se podía tocar.

Respecto al episodio de envenenamiento comenta que su marido empezó a “desvariar” una vez en el Hospital. “Estaba mareado pero empezó a tener alucinaciones. Pasó una noche internado y al día siguiente pidió el alta voluntaria. Se acordaba de que al tomar la cerveza se había puesto malísimo y de que quien le llevó la consumición fue ella”, refiriéndose a la acusada.

Gran importancia cobra los juegos de apuestas en este juicio, puesto que la acusada en todo momento aseguraba a la familia que sería a través de esto como lograría recaudar el dinero para devolvérselo. Tanto el empresario fallecido, en su día, como la viuda, ha comentado que ellos no jugaban a estos juegos.

Probando la burundanga: primera víctima

Un compañero de trabajo del padre de Torices ha sido el tercer testimonio de la mañana. Un testimonio de especial relevancia puesto que se trata de la primera víctima de la acusada. Según las investigaciones, se sospecha que Natalia Torices le usó para probar la sustancia. Esto fue al acompañarla a un concesionario en Valdelafuente a la presunta consulta para la compra de un vehículo. “Me llevó a tomar un café y salí del bar muy mareado y apenas recuerdo nada más”. Las primeras investigaciones hablaban de que, además de un café, tomaron un mosto, pero no ha podido corroborarlo asegurando que no recordaba, y que se había puesto tan malo que incluyo tuvo que ingresar en la UCI.

Amigas íntimas

La jornada judicial de hoy se vio marcada por testimonios desgarradores que pintan un cuadro escalofriante de manipulación y traición. La principal amiga de la acusada, cuya identidad se mantiene en reserva por petición expresa, ofreció un relato impactante sobre los presuntos ataques sufridos. La testigo, hija del empresario que facilitó un préstamo a la acusada, describió con crudeza los momentos posteriores a cuando tomaba algo con su amiga.

“Tomé algo con ella y al llegar a casa, mi cuerpo reaccionó violentamente, como si estuviera bajo los efectos de alguna droga”, declaró la testigo con la voz entrecortada. “Ella, impávida, actuaba con total normalidad”. La amiga relató que esta situación se repitió en dos ocasiones más durante las festividades de su pueblo. “Al percibir un sabor amargo en la bebida, supe que algo no iba bien. Mi boca se secaba y era incapaz de vomitar. El patrón siempre era el mismo: ella ofrecía la bebida y nosotras nos sentíamos mal después”. El modus operandi, ha explicado, siempre era el mismo, ella misma era la que se ocupaba de ir a la barra a por las bebidas.

“Me sentía terriblemente mal, con las piernas como ancladas al suelo, y ella no mostraba ninguna reacción. Ni siquiera se molestó en abrirme la puerta del coche. A partir de ahí, mi mente se nubló por completo. Tuvo la frialdad de grabarme con su teléfono móvil, comentando mi estado de inconsciencia. Permanecí tres horas sin conocimiento en su casa”. Estos hechos se han corroborado a través de un vídeo que se ha mostrado en la sala. En él se observa a la víctima balbuceando respuestas incoherentes, visiblemente afectada, mientras la acusada formula preguntas obvias para dejar constancia de su estado de obnubilación. Entre lágrimas la afectada explicaba que solo recuerda que se encontraba muy mal, que ella no hacía nada para atenderla y que de un gotero seguía echando en su bebida.

“Mi propia hermana no me reconocía”

A continuación ha declarado la segunda hermana, también amiga de la imputada. “La habíamos acogido como una más en nuestra casa, jamás imaginamos una traición así”, ha corroborado. Esta segunda hermana, recordó con angustia el estado en el que encontró a su padre tras el primer incidente. “No era él. Hablaba sin coherencia y estaba muy desorientado. A ella solo le preocupaban los resultados de los análisis. Cuando le ocurrió a mi hermana, fue aún peor. Mi propia hermana no me reconocía. Al igual que con mi padre, mostraba un interés desmedido por los resultados clínicos”.

Ambas hermanas han corroborado el modus operandi de la acusada, y con el que, presumiblemente, la imputada trataba de buscar una coartada, haciendo ver que el vaso de su mosto le olía raro, “como si quedaran restos de lavavajillas”, explicó la segunda hermana, entonces la acusada reusaba a tomarlo y a continuación pedía una botella de agua.

Más víctimas de Natalia Torices

Durante el resto de la mañana declararon varios testigos más, entre los que se encontraban víctimas, una ex novia de la acusada, y el marido de otra de las afectadas por la Burundaga. Todos los testimonios han confirmado el mismo modus operandi y las mismas consecuencias después de ingerir de sustancia, que les llevó al hospital. Así mismo, es relevante cómo una de las víctimas, amiga de la implicada, asegura que ésta nunca le dijo que tuviera cáncer.

En cuando a si jugaba o no al póker, algunas víctimas han manifestado que sí lo sabían pero que nunca le vieron realizar tal actividad delante de ellas.

Finaliza la sesión de este lunes, primera del proceso, y prosigue mañana, martes.

Comienza el juicio de la ‘Reina de la Burundanga’ en la Audiencia Provincial de León

 

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