Cistierna celebra su día grande, un 28 de mayo más, con la romería de San Guillermo

  • Un año más, la montaña leonesa ha vuelto a llevar al santo a su ermita en la gruta de Peñacorada, un peregrinación montaña arriba que ha terminado con una paellada popular

Como cada 28 de mayo, esta vez en martes, los vecinos de Cistierna han disfrutado un año más de la fiesta más querida: San Guillermo. Una jornada soleada que comenzaba a las 11:00 horas con 20 grados, que ha ido subiendo hasta los 25 grados al mediodía. Este día pone punto y final a las fiestas que se han vivido estos días, con el mejor broche: la romería en la que la imagen de San Guillermo se devuelve a su ermita en la gruta de Peñacorada después de nueve días custodiada en la parroquia de Cristo Rey de la localidad. 

Se trata de una fiesta imprescindible para hijos y herederos de Cistierna. Los que se han ido lejos, vuelven para este día; los que viven en la villa aunque no sean nacidos allí, han adoptado la fiesta como propia; y los que la han vivido de niños y siguen en la localidad permanecen unidos a San Guillermo y esta tradición, y si hay que pedir el día en el trabajo, se pide, pero los vecinos aseguran intentar no faltar nunca a esta cita. 

La peregrinación, con la banda de música, el grupo de danza, las autoridades eclesiásticas, como el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, y civiles, como el alcalde, Luis Mariano Santos, y el resto de vecinos, ha partido con la imagen de San Guillermo a hombros, desde la iglesia Cristo Rey, por las calles de la localidad hasta el final del pueblo. En la residencia de mayores San Guillermo se ha hecho una parada, allí se ha bailado en honor al santo frente a los ancianos de la residencia, para quienes este día también es muy especial.

A partir de ahí, se ha emprendido camino por la senda forestal, ardua y empinada aunque perfectamente asfaltada y salpicada de bancos para recuperar el aliento, entre pinos en mitad del bosque, hasta llegar a lo más alto: la ermita de Peñacorada, donde descansa el santo el resto del año. Una vez que todos los romeros han llegado a la ermita, es hora de recuperar el resuello y prepararse para la eucaristía, a cargo del obispo de León, Luis Ángel de las Heras. 

Una vez finalizada la santa misa, y dejado San Guillermo en su ermita hasta el año que viene, es hora de volver a bajar para disfrutar de una gran paellada popular preparada para 800 raciones. Un año más, ‘que viva San Guillermo y que viva Cistierna!

MARIA EUGENIA MATESANZ
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