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jueves, 22 febrero 2024

El ILC acoge la mayor exposición organizada nunca en torno a José de León, uno de los artistas más reconocidos de la provincia

  • Todos los espacios expositivos de la institución mostrarán, hasta el último día de febrero, las ciento treinta y tres obras de una propuesta que permite contemplar las últimas aportaciones de este personalísimo artista en las que destacan las desgarradoras creaciones de la serie ‘Crónica de una pandemia’, pintadas durante el primer año del coronavirus

Los tres espacios expositivos que el Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial tiene en la capital -la Sala Provincia, su nuevo anexo de la Sala Polivalente, ambos en el Edificio Fierro, y parte del CLA (Centro Leonés de Arte)- acogen hasta el último día del mes de febrero ‘León 2015-2020’, la mayor muestra organizada nunca en torno a la obra de José de León, uno de nuestros artistas más reconocidos y de mayor trayectoria expositiva, incluso a nivel internacional. El propio artista acudió a la inauguración de la misma, un acto muy concurrido en el que también estuvieron presentes el director del Departamento de Arte del ILC, Luis García Martínez, y el coordinador de Proyectos de la institución, Emilio Gancedo.

La muestra está integrada por un conjunto amplio de ciento treinta y tres obras realizadas sobre todo con la técnica del óleo sobre lino, madera y tablas. En concreto, la Sala Provincia acoge un conjunto de cuarenta pinturas de gran formato cuyas medidas oscilan entre los dos por cuatro metros correspondientes a ‘Ingeniería cósmica’, de 2018, a los cuadros de metro y medio por metro y medio de ‘Complejo mundo de Cervantes’, de 2016-17.

En la contigua Sala Polivalente se exhiben once pinturas de gran formato centradas en la temática del Coronavirus, de gran impacto y, por último, el Centro Leonés de Arte acoge un grupo de piezas con un sentido más íntimo, de pequeño y medio formato que en algunos casos incorporan algunos elementos con un tratamiento textural destacado e incluso figuras con volumen, partiendo en muchas ocasiones de un marco-caja contenedor.

Luis García calificó la propuesta presentada como “un recorrido sintético pero estructural por las diferentes fases evolutivas en las que se ha desarrollado su trabajo y que supone, sin duda, una aportación esencial a la pintura de este singular y destacado creador plástico en el periodo que va desde 2015 hasta 2020”. “Una etapa que se caracteriza esencialmente por su residencia en León, tanto en la capital como en su pueblo natal”, continuó, detallando que durante un amplio periodo “instala su vivienda y estudio en las proximidades de la Casa Botines y posteriormente, hasta la actualidad, se refugiará en su casa natal. Estudio donde recala siempre después de sus estancias en el extranjero para disfrutar de la tranquilidad y el sosiego, y para reencontrarse consigo mismo”.

El director de Arte del ILC comentó además que, en este periodo, José de León intensifica sus relaciones con la sociedad leonesa, frecuentando a otros artistas, poetas, escritores e intelectuales y participando activamente en la tertulia de Antonio Gamoneda junto con Amancio González, Alejandro Vargas, Héctor Escobar, Luis Artigue o Pedro José Cosamalón.

El artista

José de León nace en la localidad de Carbajal de Fuentes en 1958, y estudia y se licencia en Bellas Artes por la Escuela Superior de San Fernando en 1980-84. Se considera autodidacta, procediendo una gran parte de su formación, directamente, de su relación en Madrid con otros muchos pintores y creadores, en un momento pletórico de la Transición española y en mitad de la llamada ‘movida madrileña’, época de gran dinamización cultural en la que se apostaba claramente por los jóvenes creadores.

En 1979 consigue el primer premio de pintura de la quinta Bienal Nacional de Pintura ‘Provincia de León’, hecho que le supuso una gran proyección y reconocimiento en el ámbito local. En 1980 expone en la Sala Provincia. En 1983, 1985 y 1988 consigue varios premios de proyección nacional y en 1985 vuelve a Carbajal de Fuentes, donde trabaja intensamente.

En 1986 regresa a Madrid y se instala en La Nave, espacio donde tenían sus estudios otros artistas, estableciendo relaciones muy fructíferas. En 1987 realiza su primer viaje a Nueva York y en 1988 se instala en esa ciudad, durante cerca de un año, gracias a la beca del Comité Conjunto Hispano-norteamericano para la Cooperación Educativa y Cultural.

Vuelve a España, a Madrid, y recala en La Nave en varias ocasiones, aunque viaja de forma constante por diferentes países, desarrollando una intensa actividad en Roma, Paris, Nueva Delhi, Berlín y Pekín con el fin de abrirse al mundo y empaparse de su riqueza humana y cultural. El leonés cuenta con una amplísima trayectoria expositiva y su obra se ubica en diferentes museos y colecciones privadas de gran importancia.

José de León siempre se ha situado en el territorio de la defensa de la pintura como medio expresivo y de creación, es su espacio vital y el oxígeno que le permite vivir y pintar viviendo, puesto que para él vida y obra son dos realidades fusionadas en una. “La pintura, para José de León, es una forma de estar, de existir, de dialogar y de reencontrarse y fundirse con el mundo, de absorber las culturas clásicas y milenarias y, a partir de este rico y fructífero humus, crear y proyectar una mixtura y relectura de sutiles significaciones tamizadas por el filtro de su pluridimensional personalidad y por su pensamiento filosófico y ético”, detalló quien también es comisario de la muestra.

Por su parte, el propio artista declaró que su obra “es transgresora, revolucionaria y a contracorriente”, defendiendo a capa y espada, como otros muchos creadores entre los que se puede citar a Verbis, Félix de la Concha, Pedro Castrortega, Pelayo Ortega o Miguel Galano, la “pintura pintura”, “la pintura de los pintores, la pintura construida y técnicamente bien formalizada”. Y así, se desmarca claramente de las nuevas tendencias que se imponen en el mundo actual del arte. Su obra se inspira en el pasado mediante un lenguaje surrealista del que él dice ser “tan solo un mero medio o intérprete”.

Una obra densa, compleja, barroca, de mil matices y formas que introduce al espectador en un mundo mágico y surreal de gran exuberancia formal e intensidad plástica.

En el año 2020 se produce una situación muy compleja y trágica al mismo tiempo, pero muy fructífera desde el punto de vista creativo para el artista. Surge la dramática circunstancia sanitaria y la consiguiente crisis social del coronavirus, tremenda pandemia que asoló el mundo y desembocó en un terrible aislamiento social. El hecho marcó definitivamente a José de León y al mundo globalizado, dejando ver con toda claridad la fragilidad de la sociedad actual. Un periodo que queda perfectamente reflejado en la muestra gracias a un conjunto de obras que llevan como título genérico ‘Crónica de una pandemia’, pinturas correspondientes todas a 2020.

Once pinturas de gran formato, impactantes y desgarradoras, en las cuales prima sobremanera la utilización de grises y negros en una creación escenográfica caótica y desmedida que, en cierto sentido y con las distancias precisas, evocarían las ‘pinturas negras’ de Goya o sus grabados de ‘Los desastres de la guerra’. Pinturas desoladoras donde se amontonan camas de hospital en un hacinamiento inhumano, enfermeros atormentados y agotados con miradas perdidas, muertos y más muertos en una especie de aquelarre sin fin.

En todo caso, una muestra de gran interés que analiza algunas de las últimas aportaciones de este singular y personalísimo creador leonés.

La exposición podrá verse hasta el último día de febrero en la Sala Provincia y su anexa Sala Polivalente (calle Puerta de la Reina, 1, León) y en el Centro Leonés de Arte (avenida Independencia, 18, León), de acuerdo con el siguiente horario: de martes a viernes de 17.00 a 20.00 horas, sábados de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00, y domingos y festivos de 11.00 a 14.00 horas.

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