El vuelo de las “perras gordas”: León juega a las chapas

  • Del 1 al 4 de abril, el Casino de León se convierte en el epicentro del corro de las chapas. Hablamos con Tomasa, organizadora y guardiana de una tradición que sobrevive al paso del tiempo

Cuando el reloj marca la medianoche en la capital leonesa, el silencio de las procesiones cede el testigo a un sonido metálico y rítmico que es puro patrimonio vivo. Es el juego de las chapas. Este 2026, la “Gran Partida” vuelve al Casino Conde Luna, los días 1, 2, 3 y 4 de abril, y lo hace de la mano de una de las figuras más respetadas del sector: Tomasa.

Junto a Trosky, Tomasa lidera un evento que es mucho más que azar; es memoria histórica. “Llevamos 12 años en el Casino, pero anteriormente estuvimos en otros locales, sumando un total de 30 años organizando las chapas”, explica Tomasa con la seguridad que dan tres décadas custodiando el “corro”, una tradición que lleva siglos jugándose.

De la tierra al parqué del Casino

La evolución del juego es el reflejo de la propia historia de la provincia, “de nuestros abuelos, bisabuelos, y tatarabuelos”, asegura Tomasa. Lo que hoy vemos en el elegante entorno del Conde Luna tuvo orígenes mucho más humildes. “Sigue la tradición. Antiguamente se llegó a jugar en la tierra, luego se pasó al cemento y ahora ya todo es distinto”, recuerda la organizadora.

Ese cambio de escenario no ha mermado el espíritu del juego, que sigue siendo el mismo que se vive con fervor en localidades como La Bañeza o Sahagún. Se trata de lanzar dos “perras gordas” (monedas de Alfonso XII) al aire y dejar que el destino decida: si salen dos caras, gana el que lanza; si son dos cruces, gana el público.

Un ambiente de familia

A diferencia de lo que se podría pensar de un juego de apuestas, las chapas en León son un evento social intergeneracional. Tomasa destaca que al corro acude gente “de todas las edades, tanto hombres como mujeres”. No es extraño ver a padres que acuden con sus hijos para enseñarles el funcionamiento de esta tradición.

“Es una tradición de Semana Santa más, como salir a tomar las limonadas. Es una tradición de familias”, afirma Tomasa.

En cuanto a las cantidades, la flexibilidad es la norma: “Cada uno juega lo que puede, unos más que otros, pero hay mucha gente a la que simplemente le gusta jugar unas chapas”. Lo que importa no es solo el botín, sino el rito de estar allí, en el círculo, conteniendo el aliento mientras las monedas vuelan.

La garantía de la legalidad

El cartel del evento, que anuncia las partidas del 1 al 4 de abril, deja claro que la seriedad es innegociable. En León, este juego está prohibido durante el resto del año, permitiéndose solo en fechas muy señaladas. “Solo se puede jugar en fiestas patronales o Semana Santa y siempre autorizado por la Junta, lo cual es una garantía”, recalca Tomasa. El hecho de celebrarse en el Casino Conde Luna añade una capa extra de confianza para el participante: “Es un sitio con mucha seguridad y mucha seriedad donde hay muchos tipos de juego; esa es la mayor garantía que tenemos”.

Para la provincia de León, y especialmente para los que velan por estas costumbres desde hace 30 años, ver el Casino lleno a partir de las 00:00 horas es una victoria cultural. Como concluye la propia Tomasa: “Da gusto ver cómo se mantienen muy vivas las tradiciones”.

Mientras las monedas de cobre sigan chocando, la Semana Santa leonesa seguirá teniendo ese eco metálico que nos recuerda que, a veces, el pasado y el futuro pueden jugarse a una sola carta… o mejor dicho, a dos chapas.

MARIA EUGENIA MATESANZ
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