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lunes, 17 junio 2024

Guardia Civil y Ejército del Aire realizan en Sacyl un curso de monitores para uso del desfibrilador semiautomático

Un total de 22 guardias civiles y dos militares del Ejército del Aire van a realizar el primer curso de ‘Monitores en soporte vital básico y manejo del desfibrilador semiautomático (DESA)’ para, posteriormente, realizar la formación a sus compañeros en la provincia de Valladolid. El objetivo de esta iniciativa es que los conocimientos en estas técnicas lleguen a un total de 800 guardias civiles y unos 200 profesionales del Ejército del Aire.

La formación de los formadores está coordinada por la doctora Rosa Ibán, responsable de Docencia en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, y corre a cargo de profesores del Instituto de Ciencias de la Salud de Castilla y León (ICSCyL).

Los objetivos generales del curso –que se espera sea modelo para otras provincias– se centran en que los alumnos adquieran los conocimientos y aptitudes necesarios para reconocer una situación de parada cardio-respiratoria e iniciar las maniobras de soporte vital básico, así como mejorar la atención sanitaria a las urgencias y emergencias y mejorar la cadena de supervivencia.

El ICSCyL está implicado desde el año 2009 en la formación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, especialmente la Guardia Civil, en resucitación cardiopulmonar (rcp), desarrollada básicamente a través de cursos de Soporte Vital Básico y Manejo del DESA.

Desde esa fecha, el Instituto de Ciencias de la Salud ha formado guardias civiles en Soria –lugar donde empezó este proyecto y donde terminó de desarrollarse gracias a la ayuda del teniente coronel Andrés Velarde Tazón, actual coronel en Valladolid–, Salamanca, León, Zamora, Burgos y Palencia. De Castilla y León el proyecto de formación ha saltado a La Rioja, Cataluña (Gerona y Lérida), Madrid (la academia de Cadetes de Aranjuez),  Aragón (Teruel), Murcia y recientemente la Comunidad Valenciana. En este tiempo, el programa de formación ha impartido 736 cursos y se ha cualificado a alrededor de 8.800 agentes de la Guardia Civil.

En todos los casos, el ICSCyL hace un control estricto de la calidad docente con evaluaciones de la actividad. Para esto ha generado una plataforma de formación on line y de gestión de la actividad de los cursos (cada monitor evalúa a los alumnos y los alumnos evalúan el curso). A este plan formativo se añade otro de investigación para analizar las curvas de mantenimiento del conocimiento y, de esta forma, analizar cuándo hay que hacer nuevos reciclajes de formación y si las actuales recomendaciones son adecuadas.

Actualmente se está estudiando llevar a cabo a nivel nacional un gran proyecto de formación similar a lo descrito, que se ha presentado a los mandos supremos de la Guardia Civil.

Enfermedades cardiacas

Según los expertos del Consejo Europeo de Resucitación (ERC), cada año cerca de un millón de europeos sufren un episodio de muerte súbita. Un 82 % de ellas, producidas fuera de los hospitales, se debe a enfermedades cardiacas, principalmente al síndrome coronario agudo. El 60 % de las personas que mueren de enfermedades coronarias lo hacen de forma repentina.

En España el número de muertes súbitas cardíacas anuales asciende a 25.000 personas. El 40 % de estos pacientes no llega con vida al hospital y el 90 % de los eventos son extrahospitalarios. La mayoría de estos episodios de muerte súbita de origen cardiaca se produce por arritmias ventriculares (fibrilación y taquicardia ventriculares), cuyo único tratamiento es la administración al paciente de una descarga de desfibrilación.

Sin embargo, la probabilidad de que una descarga de desfibrilación consiga interrumpir la arritmia y recuperar al paciente es menor cuanto más tiempo transcurre desde que el paciente sufre la arritmia hasta que recibe la descarga. Se calcula que por cada minuto de retraso se reducen en un 10 % las posibilidades de sobrevivir. Por el contrario, cuando la descarga de desfibrilación se aplica durante los tres primeros minutos de paro cardiaco el porcentaje de pacientes que recupera el pulso puede ser de hasta el 75 %.

Por eso se considera a la desfibrilación semiautomática (DESA) como el mayor avance jamás conseguido dentro de las técnicas de soporte vital.

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