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domingo, 27 noviembre 2022

Un estudio asegura que el retraso en la maternidad aumenta las posibilidades de que embarazo y cáncer de mama sucedan al mismo tiempo

Un aspecto añadido a todo lo que conlleva padecer un cáncer de mama es el embarazo. Se calcula que un poco más de un 10% de las mujeres con cáncer de mama son menores de 45 años, algo que preocupa a la sociedad porque puede coincidir con la edad fértil. Y, aunque, hoy en día, el desarrollo de cáncer de mama en las mujeres embarazadas es muy poco frecuente, se prevé que en los próximos años se produzca un aumento de los casos debido a que las mujeres retrasan cada vez más su maternidad. Según datos del INE, en España, la edad media actual para tener el primer hijo es de 32 años. Esto hace que aumente la posibilidad de coincidir en el tiempo con esa franja de edad en la que sí que es más frecuente desarrollar esta patología y puedan solaparse llegando a producirse ambas a la vez.

En España, aproximadamente el 30% de los cánceres diagnosticados en mujeres se originan en la mama y con el paso del tiempo este se ha convertido en el tumor más diagnosticado del mundo superando al cáncer de pulmón, según datos publicados en 2021 por el Centro de Investigaciones sobre el Cáncer. Mientras que la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón en el caso de las mujeres es de 1 de cada 17, en el caso del cáncer de mama se estima que 1 de cada 8 mujeres, entre 45 y 65 años, lo sufrirá en algún momento de su vida.

Para María Sánchez, e-Health Manager de Cigna España “El diagnóstico precoz del cáncer de mama es fundamental para conseguir un buen pronóstico de la enfermedad, y más todavía en las pacientes que planean ser madres a partir de cierta edad. Por ello, es importante realizar una adecuada autoexploración de la mama y acudir a las revisiones periódicas con el ginecólogo que será el especialista que determine la necesidad de realizar las pruebas complementarias necesarias. De hecho, gracias a ello, en España, la tasa de supervivencia a 5 años del cáncer de mama es de 82,8% de forma global, y supera el 99% en las pacientes diagnosticadas con enfermedad exclusivamente localizada en la mama”.

Asimismo, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer, otro factor de riesgo que aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de mama son los métodos de control de natalidad, como las píldoras anticonceptivas. Unos métodos que además de ayudar a las mujeres a retrasar la maternidad, también liberan una serie de hormonas, estrógenos, que pueden ser perjudiciales para el pecho si la exposición a las mismas se produce por un largo periodo de tiempo o en concentraciones muy elevadas. Por todo ello, es fundamental ir a las revisiones anuales ginecológicas, ya que la detección temprana del cáncer de mama es vital pues de él dependen las posibilidades de curación, que pueden ser del 100% si se detecta a tiempo. En aquellas pacientes que estén embarazadas, o se lo estén planteando, el embarazo no debería ser un problema si se siguen las recomendaciones adecuadas.

Desde Cigna, y con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama ofrecen una serie de consejos para ayudar a resolver las dudas acerca del cáncer de mama, sobre todo, si la paciente está embarazada:

  • La prevención, la mejor protección. Es muy importante recalcar la necesidad de hacerse autoexploraciones de manera mensual y ante cualquier agente extraño (bultos, secreciones, dolor) acudir a un médico para una detección temprana del cáncer de mama en el que caso de que se ha haya desarrollado la enfermedad. En el caso de las embarazadas, esto puede resultar más complicado ya que cuando una embarazada nota cambios en la mama los relaciona con el embarazo y tarda en consultarlos. Por ello, es indispensable que la paciente informe a su médico en las revisiones ginecológicas propias del embarazo si siente alguna molestia o cambio en alguna de las mamas para que le realice la exploración mamaria adecuada.
  • Tener cáncer de mama no significa no poder ser madre. Diagnosticar un cáncer de mama durante el embarazo no implica necesariamente su interrupción para poder empezar el tratamiento, ya que a partir del segundo trimestre los riesgos para el feto son mínimos. El método estipulado a seguir por todas las pacientes que sufren cáncer de mama consta de las mismas fases: cirugía, quimioterapia, y radioterapia. Sin embargo, en el caso de las embarazadas la fase de la radioterapia se realizaría después del parto para evitar hacer daño al bebé. Algunos tratamientos para combatir el cáncer de mama, como la quimioterapia, pueden afectar la fertilidad de la mujer ya que existe la posibilidad de que dañe los ovarios y causar infertilidad inmediata o a posteriori. Por suerte, esto no sucede en todos los casos, ya que muchas mujeres han podido ser madres después de haber sufrido este tipo de cáncer y, además, se pueden considerar métodos como la congelación de óvulos como prevención.
  • Generar endorfinas para la autoestima y confianza. Si bien contar con un buen plan de nutrición y psicológico es importante para las pacientes con cáncer de mama, en aquellas que estén o estén pensando en quedarse embarazadas lo es todavía más. Una alimentación sana y equilibrada ya que aporta un elemento esencial para superar la enfermedad y evitar la recaída, así como una ayuda para mantener fuerte al bebé. Asimismo, es crucial que cuenten con apoyo psicológico si así lo necesitan para sobrellevar la situación. De esta manera pueden aprender a sobrellevar los cambios físicos, emocionales y de estilo de vida relacionados con el cáncer y el embarazo, a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión. La actividad física y la realización de otro tipo de actividades que les permita distraerse son un agente fundamental para hacer que el cerebro produzca endorfinas como respuesta a múltiples sensaciones, entre las que se encuentran el dolor y el estrés, y deje una sensación de bienestar y felicidad.

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