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lunes, 17 junio 2024

Un estudio de la ULE muestra el favorable impacto de la dieta mediterránea en el cambio climático

  • Aunque la relación entre la alimentación y el impacto ambiental es cada vez más evidente, se trata del primer ensayo clínico publicado que aborda el tema.

La prestigiosa revista ‘Science of the Total Environment’ (D1), acaba de publicar un artículo titulado ‘Effect of a nutritional intervention based on an energy-reduced Mediterranean diet on environmental impact’ (‘Efecto de una intervención nutricional basada en una dieta mediterránea hipocalórica sobre el impacto ambiental’), entre cuyos autores se encuentran Laura Álvarez Álvarez (primera firmante), María Rubín García, Facundo Vitelli Storelli y Vicente Martín, todos ellos miembros del Grupo de Investigación de Interacciones Gen – Ambiente y Salud (GIIGAS) de la Universidad de León (ULE). 

Laura Álvarez, María Rubín, Facundo Vitelli y Vicente Martin, del grupo GIIAS de la ULE y firmantes del artículo

Se sabe que el cambio climático es una de las mayores amenazas para la salud pública de nuestro tiempo y que sus efectos negativos van desde el aumento de las temperaturas globales y los cambios en los patrones de precipitaciones, hasta el aumento de enfermedades patógenas. Por ello, cada vez son más las estrategias encaminadas a reducir el impacto del ser humano sobre el planeta.

En este sentido, la dieta desempeña un papel clave en el cambio climático ya que los sistemas alimentarios se consideran responsables de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero o de casi el 70% del uso de agua dulce. Si tenemos en cuenta que en 2050 la población mundial habrá aumentado hasta casi 10.000 millones de personas, con el consiguiente aumento de la demanda de alimentos que ello implica, la dieta que seguimos se convierte en un punto clave para lograr una mayor sostenibilidad ambiental.

LA DIETA MEDITERRÁNEA Y SU IMPACTO AMBIENTAL

Los estudios actuales coinciden en que los patrones alimentarios con menos alimentos de origen animal y más vegetales, además de ser más saludables, tienen un menor impacto ambiental. Uno de los patrones que cumple estas características es la Dieta Mediterránea, caracterizada por un elevado consumo de productos vegetales y ácidos grasos monoinsaturados (principalmente aceite de oliva), una ingesta moderada de pescado; un consumo bajo-moderado de carne, aves y productos lácteos, y una ingesta moderada de vino.

El problema que se encontraba hasta ahora es que, a pesar de que la relación entre la alimentación y el impacto ambiental es cada vez más evidente, la mayor parte de los estudios publicados se basan en cambios hipotéticos. Por ello, han querido analizar el impacto medioambiental real de una intervención dietética basada en una Dieta Mediterránea de valor calórico reducido tras un año de seguimiento, siendo el primer ensayo clínico publicado que aborda este tema.

Este artículo se desarrolló en el marco del estudio PREDIMED-Plus (PREvención con Dieta MEDiterránea-Plus), ensayo multicéntrico aleatorizado de prevención primaria cardiovascular, que actualmente está en curso en 23 prestigiosos centros de estudio españoles, entre los que se encuentra la Universidad de León.

En este ensayo participan casi 6000 personas que se dividieron en dos grupos, un grupo control en el que se ofreció consejo básico sobre Dieta Mediterránea tradicional y un grupo de intervención nutricional intensiva en el que se aplicó una Dieta Mediterránea baja en calorías complementada con terapia conductual y ejercicio físico.

Para analizar los datos de toda esta población se desarrolló un software específico para el cálculo del impacto de la dieta sobre diferentes indicadores ambientales. Este software es capaz de manejar grandes volúmenes de datos y realizar una serie de cálculos de manera automática, lo que reduce de manera significativa la dedicación de recursos y el tiempo para la obtención de resultados.

REDUCCIÓN DE LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO Y DE LA ACIDIFICACIÓN

Los resultados del artículo muestran cómo, aunque en ambos grupos al año de permanencia en el estudio se redujo el impacto ambiental, en el grupo de intervención, los cinco indicadores analizados disminuyeron en mayor medida: en torno a un 10% más de reducción en los gases de efecto invernadero y el uso de la energía, y sobre un 30% en la acidificación, eutrofización y el uso de la tierra, obteniéndose en estos tres últimos diferencias estadísticamente significativas.

Esta mayor reducción se explica, en parte, por una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea y, en mayor medida, por la reducción calórica ya que, esta última, explica prácticamente la mitad del descenso en la acidificación, la eutrofización y el uso de la tierra.

En el artículo también se analizan qué alimentos son los que tienen mayor impacto ambiental dentro de la dieta. En ambos grupos, los productos cárnicos fueron los que más peso tuvieron en la acidificación, la eutrofización, el uso de la tierra y de la energía (en torno a un 70% en los tres primeros y al 50% en el último). En cuanto a los gases de efecto invernadero, en el grupo control también fue la carne, pero en el grupo de intervención el mayor contribuyente fue el pescado (en ambos casos sobre el 30%).

Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que las dietas con menor presencia de productos de origen animal, entre las que se encuentra la Dieta Mediterránea, son más respetuosas con el medio ambiente.

“Sabemos, -concluyen los autores del estudio-, que la Dieta Mediterránea es saludable y que es un factor protector frente a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad e incluso en diferentes tipos de cáncer, pero, gracias a estos resultados, sabemos también que puede ser una gran herramienta para reducir nuestra huella ecológica y contribuir a mejorar la salud del planeta, pudiendo convertirse en la solución al ‘trilema dieta-medio ambiente-salud’ ”.

Artículo.

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