- El Reino de León no presentaba el ambiente de las grandes citas, castigado quizá por el precio de las entradas y por un rival poco llamativo, pero quienes acudieron —3.854 almas— acabaron disfrutando de una noche de Copa vibrante y cargada de alternativas
La Cultural y Deportiva Leonesa derrotó por 4-2 al FC Andorra en un duelo de ida y vuelta que acabó premiando la ambición del equipo de Cuco Ziganda, sostenido por sus menos habituales y despedido con una ovación camino de los dieciseisavos de final.
La previa ya había anunciado movimiento: Ziganda aprovechó la Copa para dar vuelo a varios futbolistas necesitados de minutos, y entre ellos destacó el nombre de Marcos de la Riva, canterano de 19 años que asumió la titularidad en el centro del campo y dejó momentos de gran personalidad.
El partido arrancó con una Cultural que tomó el balón desde el primer suspiro. Pibe y Paco Cortés empujaban desde las bandas, aunque sin claridad en los últimos metros. El Andorra, ordenado pero tímido, apenas se asomaba.
El primer aviso serio llegó con un córner de Pibe que no encontró remate, preludio de lo que vendría.
A los 26 minutos, el Reino de León estalló: Pibe encaró, penetró en el área y soltó un disparo seco que se coló en la escuadra de Ratti. Un golazo para hacer justicia al dominio local.
El tanto espoleó aún más a la Cultural, pero cuando mejor transitaban, el equipo de Gerard Piqué encontró oxígeno. En una acción aislada, Jastin cazó un balón suelto dentro del área para poner el 1-1 y silenciar momentáneamente a la grada.
El descanso llegó con ese empate que sabía a poco a los leoneses.

La segunda parte, una montaña rusa
Con el inicio del segundo acto, los locales volvieron a imponer ritmo. Paco Cortés, protagonista durante toda la noche, decidió que era el momento de su obra maestra: encaró, se coló entre líneas y lanzó un zapatazo a la escuadra que levantó a todo el estadio. Golazo para el 2-1, puro talento individual.
Pero la Copa nunca concede tranquilidad.
Una acción embarullada dentro del área culturalista permitió a Le Normand empatar de nuevo (2-2), encendiendo las alarmas en la grada. Ziganda reaccionó con cambios: entraron Lucas Ribeiro y Bicho, y minutos después, una jugada a balón parado volvió a colocar a los leoneses por delante.
Fornos ganó el salto y envió el balón a la red para devolver el mando a la Cultural con el 3-2.
Lucas Ribeiro firma la sentencia
El partido se rompió en sus minutos finales. El Andorra, obligado a arriesgar, adelantó líneas, pero se encontró con un Bañuz decisivo, capaz de sacar una mano espectacular a un remate de Lautaro que pudo cambiarlo todo.
Y cuando el reloj rozaba el 90’, llegó el golpe definitivo: Lucas Ribeiro, fresco y con hambre, encaró dentro del área, regateó a Ratti con sangre fría y empujó el 4-2 que desató el júbilo en el Reino de León y desarmó al conjunto visitante.
El tiempo añadido solo sirvió para que la Cultural enfriara el duelo y la afición celebrase un pase merecido y trabajado.
Los leoneses, con una mezcla de juventud y ambición, dieron un paso más en la Copa en una noche que dejó goles, alternativas y la sensación de que el equipo tiene fondo de armario.
El sueño continúa
La Cultural estará en el bombo de dieciseisavos. Lo hará con la confianza reforzada, la ilusión encendida y la certeza de que sus jóvenes —y no tan jóvenes— pueden competir de tú a tú con cualquiera.
El Reino de León no se llenó, pero sí vibró como en las grandes ocasiones. Y, en Copa, eso siempre vale oro.


