El Claustro de la Catedral de León volvió a llenarse este domingo de historia y simbolismo con la celebración del Foro u Oferta de las Cantaderas, uno de los actos más singulares de las fiestas de San Froilán. Declarada de Interés Turístico Regional, esta ceremonia revive cada año la legendaria liberación del tributo de las cien doncellas tras la Batalla de Clavijo.
La cita comenzó a las 11:00 horas, con la presencia de la Corporación Municipal, encabezada por el alcalde José Antonio Diez y representada en esta ocasión por el concejal Jon Fernández en el papel de síndico.
Una tradición con siglos de historia
El rito de las Cantaderas hunde sus raíces en la Edad Media y simboliza la resistencia y la identidad de León. Jóvenes vestidas con trajes de época bailaron en el claustro catedralicio bajo la dirección de la sotadera, la figura femenina que en tiempos pasados enseñaba a las doncellas las costumbres musulmanas.
El acto este 2025
Tras la entrada en la Catedral, primero de las Cantaderas y después de las autoridades municipales, el acto avanzó con el canto en el claustro y el tradicional baile dirigido por la sotadera, quien marcó los pasos de las “cincuenta plebeyas y cincuenta nobles” que participaron en la representación.
El momento más emotivo de la jornada llegó cuando León se puso en pie en un multitudinario aplauso. Fue el homenaje a quienes combatieron los incendios durante el verano.
Sin embargo, la ceremonia también dejó espacio para la tensión dialéctica. El señor capitular y Jon Fernández Ferreras protagonizaron un careo cargado de frases irónicas y reproches. “Es usted una persona tozuda”, llegó a espetarle el capitular, mientras que Fernández replicó con metáforas: “Ustedes tienen algo de barrenderos, barran sus culpas con la escoba de San Martín”.
El cruce de palabras no quedó ahí. El señor capitular, con tono solemne, subrayó: “El honor es la poesía del deber cumplido; el pueblo de León no puede permitir gobernantes desertores”. Fernández, en respuesta, ironizó: “Me es más fácil convencerle a usted que a los leoneses con la ubicación de los contenedores”.
Incluso hubo espacio para gestos simbólicos. En mitad del intercambio, el capitular sorprendió a Ander con una calculadora en mano: “Para que no le fallen los números”, señaló, arrancando tanto sonrisas como murmullos entre los asistentes.
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