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domingo, 25 septiembre 2022

25-mayo-{1085-2020} Toledo y Zamora

                             

                                                          

 

Situarse en la cronología histórica es también y en varias formas, aceptar todo su status de realidad temporal, con las concomitancias y circunstancias que la orlan, por más que la realidad próxima, y hasta convivencial, sugiera/insinúe/aduzca otros derroteros y/o adecuaciones posteriores que, en cierta y veraz puridad, trastocaría la fuente raíz originaria dándole un pábulo de apariencia y si un mucho de pos-verdad (esto parece, a lo que oteamos, qué irremisiblemente va ampliándose).

Estamos en unos momentos que son los presentes y con un derredor que es el que es y que no es, por extraño que pueda resultar a algunos, otro distinto y diferente. En ese ambiente presencial ciertos y señalados conceptos y matices no  tienen por qué ser ocultados, antes al contrario, y desde nuestro particular parecer, puestos en acción narrativa del presente y, con ello, ¡y por ello!, ponderados en su siempre valía.

La fecha del día 25 de mayo, escuetamente como fecha, puede decirnos tal vez poco, salvo que celebremos onomástica por San Beda “El Venerable” (celebrado por católicos, anglicanos, ortodoxos y luteranos)  o San Gregorio VII ( adalid de la Reforma Gregoriana, en unos momentos agitados de la cristiandad), pero si la situamos en el año 1085, la encuadramos sobremanera y  ya nos dice, con la ubicación estimada cronológicamente, bastante más, ya que, en tal momento/situación/encuadre temporal,¡ y en la `península Ibérica´!, tiene lugar un acontecimiento extraordinario, de los más paradigmáticos y sobresalientes de la Edad Media en el mundo entonces conocido. 

Un soberano del `Regnum Imperium Hispánico de la Corona Leonesa´, que responde en la historiografía al nombre de Alfonso VI (que desde 1077 ostenta el título de “Imperator totius Hispaniae), conquista la ciudad de Toledo en la fecha del 25-mayo-1085.

Ya hemos señalado que: “Decir Toledo, sin más ni más, es decir poco, casi nada, si no añadimos algo, y ese algo, para quien suscribe y puede que igualmente para otro, se completa con la expresión “concilios de Toledo”, y con esta concreción añadida, ampliamos en la  denominación inicial, haciéndola más directa y de más amplia enjundia, con la cual  nos adentramos en la formulación del `sistema de administración/gobierno/ regulación´ de `toda la Península Ibérica en tiempo de los Godos´; es decir, no estamos hablando sólo, con exclusividad, de una temática  monográfica religiosa, estamos hablando de una `conformación integral social global´, por tanto identitaria, desde nuestro criterio, que se sustenta, en nuestra posición, umbralmente en el hecho religioso. 

Desde nuestro enfoque las acepciones de: Toledo, Zamora, la Corona Leonesa y Alfonso VI `El Bravo´  son muy importantes, con carácter extraordinario, ya antes del 25-5-1085, también en esa fecha y, desde nuestra consideración, después de la misma.

Pero hemos ido a más, en nuestra acción posibilista, al situar que: “La `Hispania de los Godos´, es la `Hispania de los Concilios de Toledo´, es la `Hispania de San Isidoro y de San Ildefonso´, es la `Hispania de Recaredo´, es el origen, en varias formas, y en concreto en `la normativa jurídica’ y `la conformación social´, de la `Hispania como Nación´. Y esta `Hispania como Nación´ tiene que ver con Toledo y con Zamora´ (ciudad fortaleza de la Corona Leonesa). Esa `Hispania de los Godos´ (de los Concilios Toledanos, de San Isidoro, San Ildefonso, San Braulio y otros), en un momento determinado de su historia se ve amenazada por la invasión árabe, que en un celerico, a la vez que witiziano, “pis pas” (que aún necesita más explicación en allende fuentes más versátiles) es arrollada {después de La Janda (Cádiz) y Sorihuela (¿en Salamanca?)} en casi su totalidad. 

Para librarse de la invasión árabe y de lo que entrañaba la misma, grupos más o menos numerosos, de godos y de tardorromanos (puede que también de variada estirpe hispánica), de todo tipo y condición, en allende de los actos bélicos de Guadalete y el aún pretendido de Sorihuela, marchan hacia el norte peninsular (incluso llevando las resto/reliquias/documentación de “sus Santos”), y lo hacen con todo su bagaje argumental y emocional, desde “sus ideas de Hispania”, con la imagen amplia de la “Hispania toda”. Por eso, parece ser, salen los restos de San Ildefonso de Toledo hacia Zamora.

En las montañas de la Cordillera Cantábrica -de los `Montes Astures´- reúnen esos emigrantes amplias dosis de valor, de audacia y de voluntad, y deciden, cuando peor les marchaban las cosas, que “Hispania” (esa   `Hispania de los Godos, de los Concilios Toledanos, de San Isidoro y San Ildefonso, San Braulio,…´ ), tenía que ser recuperada en su la totalidad de su completitud, o sea, y de forma integral, como: (1º) unión política (con base en el Fuero Juzgo) , (2º) unión social (de las relaciones interactivas hispánicas) y (3º) unión religiosa (de la Iglesia Cristiana). 

Esa asunción, plena y conforme, de “la Hispania toda”, y de su recuperación, constituye el motivo, ¡el principal motivo!, de los `Reyes Asturianos´, y de sus directos sucesores, los `Reyes Leoneses´ { el último de los Reyes Asturianos -.- Alfonso III-.- es héroe en Zamora y el primero de los Reyes Leoneses  e hijo del anterior -.- García I-.- es  el repoblador de la urbe leonesa de Toro -.- , y no en vano fijan sus vectoriales metas reconquistadoras, tomando como base de operaciones a la urbe leonesa de Zamora {-.- la citada ciudad, la paradigmática población, la bien cercada, `esa Zamora que no se ganó en una hora´ en 1072 -. -}, en poblaciones como: Toledo, Mérida y Sevilla (que son sedes arzobispales), y no en vano traen a `la ciudad imperial y urbe regia´ de León, por La Vía de la Plata, el cuerpo de San Isidoro, y no en vano “se redescubre” la tumba de San Ildefonso en Zamora, y no en vano “mantienen los cuerpos”, contra muchos impedimentos, de San Isidoro en León y de San Ildefonso en Zamora. “

Hemos insistido en esta línea, desde tiempo a, al decir: “Pueden ser circunstancias, de hecho lo son o así pudieran parecer, pero los reconquistadores de: (1º) Toledo (Alfonso VI que a Zamora debe su trono), (2º) Mérida (Alfonso IX nacido en Zamora), (3º) Córdoba ( la sede califal) y (4º) Sevilla (las dos últimas con Fernando III, nacido en el Monasterio de Valparaíso, Zamora), tienen que ver, ¡y mucho!, con el ámbito de Zamora , como que el adalid del neovisigotismo ( “la recuperación integral de Hispania”) sea `el repoblador de Zamora´ ( Alfonso III El Magno ), el mismo que destroza ante sus muros al ejercito de “El Mahdi” de los agarenos, que venían desde Toledo, y hace pasar a Zamora, con lema propio, a la Historia Universal con ” El Día de Zamora”. 

Pero esa acción de Alfonso VI (el soberano leonés que volvió a su trono gracias a la épica Zamora de 1072) en Toledo, no es un hecho aislado, y por ello recalcamos: “Estamos hablando de “la Hispania toda”, de los reyes astur/leoneses, y, por ende, del “casual” descubrimiento en “Campus Stella” del cuerpo del Apóstol Santiago, de esas  múltiples vías/itinerarios/caminos jacobeos que traen al oeste ibérico, en la Corona Leonesa, las esencias culturales de la Europa Cristiana y de otros lugares de mundo.

 Las tropas leonesas {del territorio ahora conformado -.- a la data del 6-12-1978-.- por las constitucionales Regiones Históricas de: Extremadura, Reino Leones, Galicia y Asturias) combaten primero al “ grito de Santa Eulalia de Mérida” ( Patrona de Hispania) y después al de  “Santiago cierra Hispania” {lo de la nomenclatura de España es algo que llegará más tarde, después de la Conferencia de Zamora (en el año 1143) del Emperador leonés Alfonso VII y su primo Alfonso Henriques, con la independencia de Portugal, mucho tiempo después, vendrá bastante después, y ya entrando en la Edad Contemporánea}. 

La genuina `idea neovisigótica´ de “la Hispania toda” fue el permanente norte/ procedimiento/vector de la Corona Leonesa, y es `el sello que identifica´, a lo largo del proceso histórico, al `Regnúm Imperiúm Legionensis´ y que no cede nunca a nadie, y que liga entrelazadamente `los gobiernos toledanos de los Godos´ con `los gobiernos leoneses´ (en lo que, según García Candeira, fue el primer Estado Medieval de Europa), haciendo un todo seguido de permanente continuidad hispánica. 

Toledo y Zamora no son la casualidad histórica de la `Hispania pasada´, como no lo fueron `San Isidoro y San Ildefonso´, tampoco son una casualidad de `la presente España´, son en el seguimiento del proceso histórico y de los efectos sociales del mismo, dos hitos vertebradores de la `España Nación´.

El 25 de mayo, de cada año, no pasa, ¡en modo alguno!, inadvertido en  Extremadura, Reino Leonés, Galicia y Asturias, como tampoco en el espacio del Reino de Toledo. Ese hacer mancomunado, persistente y continuo de toda la Corona Leonesa, en pro de `la Hispania toda´, permanece frente a cualquier avatar y/o embeleco. Zamora y Toledo siguen en la raíz originaria de ese hacer que a todos nos alcanza en la conformación de una comunidad densa, plena y completa. 

Francisco Iglesias Carreño                                                                                                                       Instituto de Estudios Zamoranos Florián  D´Campo del


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