- La provincia ha visto caer el Gordo siete veces
Hay una pregunta que en León se hace bajito, como si al decirla demasiado alto se escapara la suerte: “¿Y tú, qué números llevas?” La víspera del 22 de diciembre tiene ese punto de liturgia doméstica. Décimos guardados como promesas y un runrún que hace que cada charla se convierta en el escenario de nuestras fantasías. Y es que en León el Gordo no es un desconocido: ha dejado huella en la provincia en siete ocasiones y solamente pensar en él hace que a todos nos recorra un escalofrío.
Siete visitas, siete fechas que se recuerdan
Si se dibuja el mapa con nombres propios, el primer premio ha pasado por Boñar (1988, 2014 y 2020), por León capital (1998 y 2018), por La Robla (2012) (con aquella historia de un décimo premiado) y por Columbrianos (2022). Siete veces. No suficientes para que la estadística deje de mandar, pero sí las justas para que sigamos creyendo.
Boñar, el pueblo que siempre vuelve
Hay lugares que acaban convertidos en talismán. Boñar lo es, por repetición pero también por relato. Cada diciembre reaparece en las conversaciones como reaparece un apellido en un árbol familiar: el que no falla. Tres Gordos en un mismo municipio no se explican, se cuentan.
Los rituales leoneses: pequeñas manías para domar la suerte
En la provincia, la previa al sorteo se juega también fuera del bombo. Hay quien compra el número sin mirarlo, como quien se niega a gafarlo con la lógica. Quien lo guarda en la cartera en el mismo compartimento, sin moverlo, como si el orden fuera un amuleto. Quien lo pasa por un sitio “de suerte” (un portal, una plaza, una estatua, una esquina de siempre) otros que montan un auténtico altar con sus décimos en casa o esos otros que lo dejan una noche junto al Belén, por si acaso.
No cambian el resultado, pero cambian algo igual de importante: la forma de esperar
En esta campaña, la consignación de la Lotería de Navidad en la provincia se mueve en torno a los 50,7 millones de euros y cada leonés se ha gastado de media este año 113,7 euros una cifra que retrata bien ese sentimiento tan de aquí: “por si toca”.
Y mañana, lunes 22 de diciembre, volverá el ritual grande y el sonido del comienzo de la Navidad: El Teatro Real, los niños cantando números, la mañana atravesada por un premio… o por el casi.
Al final, lo que se juega nunca es solo un premio. Es un relato compartido: el de nuestro número, el del trabajo, el de la familia… es esa esperanza breve (pero tan real) de que la suerte, cuando quiere, también sabe volver a casa por Navidad.



