- Condenada a 20 años como cooperadora necesaria en el asesinato de Isabel Carrasco, la hija de la autora de los disparos disfruta hasta este viernes en Gijón de sus primeros tres días en libertad tras once años y medio presa en León, Valladolid y Asturias
Sobre las 11 de la mañana, un Mercedes plateado recogió a Triana Martínez (45) en la puerta de la prisión asturiana de Villabona el martes de esta semana. Tras once años y medio presa, Martínez lograba un ansiado permiso penitenciario que solicitó catorce veces antes. Hasta conseguir que una jueza de Oviedo diera el visto bueno a un permiso penitenciario, madre e hija volvieron a cambiar de abogado (el penalista madrileño Fernando Pamos es el cuarto que las representa) y escribieron una carta en la que pedían perdón y manifestaban su arrepentimiento por el crimen.
Seria, muy tapada y con gafas de sol, al salir para su primer permiso penitenciario de tres días Triana se sentó en el asiento del copiloto y no quiso responder a las preguntas de los periodistas asturianos que esperaban pacientes su salida del centro penitenciario.
Nada más abandonar la cárcel, Triana cumplía la primera de las tres condiciones que le exigían para pasar tres días libre: que un familiar o amigo cercano sea quien la recoja y la devuelva a Villabona. (Las otras dos, presentarse cada día en una comisaría, y no acercarse a la familia de la víctima ni a determinados escenarios).
El conductor del vehículo -retratado y grabado por numerosos medios de comunicación asturianos- era su pareja de hecho, un hombre algo más joven que ella a quien conoció durante sus primeros años presa en la cárcel leonesa de Villahierro.
Se conocieron a principios de 2016 en la cárcel de Mansilla de las Mulas. Él, rumano, cumplía condena por robo con fuerza. Fuentes penitenciarias extraoficiales confirman que, cuando fue detenido, Romeo Chelaru formaba parte de una banda que en ese tiempo operaba en la provincia de León.
Al contrario que ella y su madre, el comportamiento de Chelaru entre rejas “fue siempre ejemplar, cero conflictos”. De hecho, a Romeo se le consideraba “un preso de confianza”, por lo que se le encomendó la tarea de ser ordenanza en el módulo de aislamiento. “Romeo en León era un recluso de los buenos”.

En la cárcel leonesa, durante las únicas entrevistas que concedieron Triana y su madre en prisión -poco antes de cumplirse dos años del crimen que perpetraron junto a la policía local Raquel Gago, según consta en sentencia firme-, la hija de Montserrat González ya habló de él ilusionada a esta periodista. “Coincidimos en talleres, yo creo que nos gustamos”, contaba Martínez, por entonces interna en el módulo 10, como su madre. Ambas acumulaban numerosos partes disciplinarios por no acatar las normas que se imponían a todas las reclusas.
En 2018, poco antes de ser trasladadas madre e hija a la prisión vallisoletana de Villanubla, Triana y su Romeo intentaron ofrecer “una entrevista exclusiva” para hablar de su amor. Que se sepa, ninguno de los periodistas a los que se dirigieron quiso firmarla. “No nos parecía interesante ofrecer información sobre la vida privada de una asesina”, cuenta uno. Por alguna razón, sí lograron filtrar a algunos medios que se habían inscrito como pareja de hecho “para tener derecho a dos vis a vis mensuales”.
Trasladadas ellas a Villanubla, la pareja de hecho de Triana pidió traslado también y le fue concedido. También allí repitieron conductas: muchas quejas sobre madre e hija, todo elogios para Romeo, confirman varias fuentes.
No hemos podido confirmar cuándo quedó en libertad la pareja de Triana, que desde hace un tiempo vive en Gijón para estar más cerca de ella, “a la que visita siempre que puede”.
Fue él quien la recogió el martes en Villabona y será probablemente quien la devuelva a la prisión este viernes por la mañana. No hay constancia de si se han dejado ver estos tres días por la calle, ni de si Triana ha logrado cumplir su deseo de lo que soñaba con hacer en cuanto recuperara la libertad: “comer un chuletón con un buen vino”, solía decir antes de que la sentencia llegara al Supremo y confirmara sus condenas.
Tampoco se ha podido confirmar si Triana, durante estos tres días en la calle (dispondrá de 33 más al año), se ha puesto en contacto con alguno de los que cuando fue detenida y encarcelada por el crimen de Isabel Carrasco ella consideraba sus “amigos del PP”. Varios dirigentes populares leoneses reconocieron haber recibido llamadas de su excompañera de partido desde prisión. Hasta la fecha, ninguno ha contado si también las ha recibido durante el primer permiso penitenciario de Triana.
El crimen de Isabel Carrasco tiene una verdad judicial, la de la sentencia condenatoria que recoge que tres mujeres -Montserrat, Triana y Raquel Gago- participaron por odio en su asesinato el 12 de mayo de 2014 en León. Sobre todo lo que de verdad ocurrió y cómo, quizá sólo algunos corrillos y varios proyectos de ficción seguirán elucubrando y barajando teorías conspiratorias sobre si estas mujeres planearon solas el crimen de quien fuera presidenta de la Diputación y del Partido Popular de León.

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


