Tenemos de la parcial, y a veces superficial e incluso somera, lectura de las Constituciones Españolas -.- en lo que pudiera ser un bloque amplio y con tendencia cuasi  completista -.- , que yendo hacia asuntos/cuestiones/situaciones que en forma posicional tomamos temáticamente, sean tanto básicos como generalisticos y en todo caso referenciales, como estimativamente muy principales, ocurre que, al alimón de ellos,  entresacamos posiciones que no esbozan y/o dibujan, y desde la situación de nuestra observancia particular, lo que en un principio se pudiera considerar como una pretendida y/o aspirable realidad concluyente, y quedamos aún navegando en las no conclusiones y atribuibles ubicamientos del apaciguamiento asumido  de la acrítica  imaginaria tranquilidad.

 

Del `preámbulo constitucional´ de la data de fecha del día 6-12-1978 {-.- que es en su propuesta, por medio de una enmienda parlamentaria, de autoría plural [de los ciudadanos españoles Tierno Galván (D. Enrique), Fuejo Lago (D. Donato), Morodo Leoncio (D. Raul) , Lucas Verdú (D. Pablo) y Linde Paniagua (D. Enrique), que también debieran ser considerados, es una opinión, a la data del año 1978, como “Padres de la Constitución Española”] -.- }. y entendiendo que, “guste o no guste”, el Preámbulo de la CE´1978 es, en sí mismo, `plenamente constituyente´ y va  a todas partes´, ¡y armónicamente!, con el resto del completo texto constitucional, nos quedamos con algunas de las expresiones literales que allí rezan y, más en concreto, con las que nos hablan de las que citan expresamente, y desde nuestra óptica posición, sobre “los valores antropológicos”. 

 

Al indicar lo de “tales valores antropológicos” (tendríamos posiblemente que apostillar: ¡y/o constitucionales!, ya que están en texto de la completa CE´1978), nos estamos refiriendo muy en concretamente a: “Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”, frase de la que ya hemos indicado, en tiempo pasado, que puede presentarse, tanto para su mayor y mejor asimilación así como en atención a destacar su amplitud, dualmente en el siguiente formato que sí que discernidamente atiende a  `los individuos´ y a `los Pueblos´. A saber: 

1ª) “Proteger a todos los españoles en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”

2ª) . “Proteger a todos los pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”.

 

Al manifestarla dualmente la `referencia preambular constitucional´ nos queda, vectorizadamente nítido, que las `acciones a cada ciudadano español´ de la 1ª), y por su propia dinámica, se aplican `estando todos ellos´, sin excepciones, ya ubicados `en el correspondiente Pueblo [Regional] de España de la 2ª)´. Conteniendo pues cada grupal Pueblo […] de España (¡de la España Nación del año 1978!) a sus respectivos ciudadanos. Tales ciudadanos [territorializados y/o regionales] pueden estar viviendo en un determinado espacio geográfico físico que ancestralmente se asigna a su respectivo “Pueblo [regional] de España” o, y por diversas razones, estar en su diáspora [territorial y/o regional] emigrante. Los Sones Tradicionales Regionales Españoles llegan a todos los sitios donde están sus respectivos ciudadanos regionales.

 

Donde esas gentes españolas mantienen una serie de “características antropológicas” que conforman cada una de sus particularizadas “sociedades humanas regionales”, de las que participan todas  cada una las provincias de `una misma región española´, que acontece a mayores, mira por cuanto, nos informa de cómo unos “valores antropológicos”, obviamente verificables por profesionales del ramo, se estipulan como un imprescindible `requisito constitucional operativo´, cuando  constituyentemente se especifica lo siguiente: “En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes,… podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título…”.

 

Resultando por ello , ¡y con ello!, que “las características y/o valores antropológicos regionales”  son “constituyentemente esenciales”, además de administrativamente, en el inicial y previo “Estado Español Regional” para poder efectuar el siempre voluntario paso al “Estado Español Autonómico”. De aquí que sean muy relevantes los informes antecedentes de los profesionales antropólogos que obviamente han tenido que emitir, así como de quienes, y en su específica cualificación profesional, los revisaron. Los Sones Tradicionales Regionales Españoles, de todas y cada una de las quince regiones españolas preconstitucionales,  han sido objeto, a lo largo del proceso histórico, de todo el amplio campo de la investigación antropológica.

 

Naturalmente todos los Pueblos [regionales] de España conforman el completo de la España Nación de aquí, y por ello, que muy acertadamente el propio texto de la CE´1978, en su Artículo 2, indica que: “… de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, … de las nacionalidades y regiones que la integran…” (donde ya hemos señalado que por encima de la artificiosidad del debate en las atribuciones  sobre cuales son las nacionalidades y cuales son las regiones, está en asentamiento numérico constituyente de todo el cojunto completo en su cardinalidad de quince miembros, que son las partes alícuotas primigenias del “Estado Español Regional” (el sí votado en la data de fecha del día 6-12-1978),  que es anterior y umbralmente preceptivo, con vigencia desde la data de fecha del día 29-12-1978, y,  claro esta, anterior y por ende previo, al posterior que pudiera conformarse y, desde la aplicable base constitucional, libremente voluntarioso “Estado Español Autonómico”.

 

Las “culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”, da más que umbralmente a considerar ser algo que, cuasi a todos nos parece (¿?) que entendemos (o de lo que tenemos un pretendido cierto conocimiento) y cuasi a todos parece (¿?) que asimilamos (o de lo que presumiblemente hemos vivenciado), son `raiguañosas´, nos hablan de una raíz pretérita, de un antes y/o pasado, como provenientes de un otrora un tanto lejano, que asumimos, desde nuestras propias sagas familiares, en herencia y que, desde la normalidad (con)vivencial de proximidad transmitimos, en nuestros descendientes y convecinos, hacia la posteridad, y por tanto que, en modo alguno, puede estar ligado a la inmediatez temporal circunstancial/casual y/o coyuntural/inopinada, y que enlazaría, desde tal observable previsión, también con el origen y/o formulación de los Pueblos [territoriales y/o regionales] de España. 

 

Lo precedente nos condiciona  efectuar un encuadre, incluso tal vez cronológicamente tabulado, que pueda entroncar, en la forma más originaria posible la `situación preambular constituyente´ a la data de fecha del día 6-12-1978. Tal encuadre descoloca, en nuestra opinión y sostenido criterio, a todo el periodo que va entre el año 1975 y el año 1978, para ubicarse como: 1º) generador de culturas (ancestrales), 2º) origen de tradiciones (seculares), 3º) conformador de lenguas, 4º) propulsor de (longevas) instituciones, 5º)  gestador (oficializante) de Pueblos […] de España, 6º) factotum (singularizante) sobre los derechos humanos o 7º) innovante (ad hoc) protector. Con lo cual concluiriamos, a espera de otras opiniones, que el espacio temporal entre el año 1975 y el año 1978 no  es, `per sé´, antropológicamente creativo y obedece al papel, ¡importante papel!, de ser vehícular transmisor de algo que, en nuestra opinión, le ha precedido de forma temporal sobrada.

 

Ni tampoco, en el periodo de 1975 a 1978, en nuestra consideración no profesionalizada, se hace pretendida especial incidencia sobre la fecha del 15-12-1976 (de referéndum nacional sobre la `Ley para la Reforma Política´), es más, se remarca , ¡y aún más!, la situación de existencia de los `derechos previos´ cuando expresamente se cita en la Ley (Ley 1/1977, de 4 de enero, para la Reforma Política), en su Artículo primero segundo párrafo, que: “Los derechos fundamentales de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del Estado”.  Todos podemos hacer una acción retrospectiva sobre la enjundia que acompaña a los derechos fundamentales de los individuos/ciudadanos.

 

Entre esos derechos, y de rango universal, que podemos aquí, dentro de la España Nación, considerar está el `derecho fundamental a la nacionalidad´, que particularmente interpretamos, de cada individuo (ciudadano español), y “en la conformación siempre plena de su propia personalidad (singular y grupal)” que lo liga umbilicalmente con `su propia Nación´( estamos aquí en la España Nación) y lo hace con salvedad e independencia de `la forma de Estado de la misma´, de tal situación, modo y manera, que a la vez asume sus “aditamentos y/o hechos diferenciales espaciales” (sean de la índole que sean y a todos y cada uno de sus posibles y/o ciertos niveles) y de ello, por ende, sus significantes territorializados y/o regionalizados y desde `el principio universal de los mismos´.

 

Podemos citar, y en permitiéndosenos, y con la exposición ya previa, entre tales derechos fundamentales -.- estamos en tramo temporal que ya vive/otea/siente del momento del 10-12-1948 (DUDDHH) y de los  Pactos de Nueva York (de 19-12-1966  ratificados por España el 28-9-1976, antes de la LRP), e incluso del Acta Final de la Conferencia de Helsinki (de 1-8-1975 que hace expreso reconocimiento del valor universal de los derechos humanos y de las libertades fundamentales) que España se compromete, al signarlo, a respetar tales derechos y actuar de conformidad con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración de los Derechos Humanos -.-, al derecho a `la identidad personal y/o grupal de cada ciudadano´ y en concreto a: “las identidades regionales de todos y cada uno de los ciudadanos españoles”. Lo cual nos enlaza con todo aquel tren sobre las vigorizaciones pre-constituyentes {Cataluña (29-9-1977) , País Vasco (4-1-1978), Galicia (16-3-1978), Aragón (17-3-1978), Reino Valenciano (17-3-1978), Canarias (27-3-1978), Andalucía (27-4-1978), Baleares (13-6-1978), Extremadura (13-6-1978), Asturias (27-9-1978),…}., que en nuestro criterio  debe estar informado siempre por los Sones Tradicionales Regionales de los valores antropológicos de los respectivos “Pueblos [regionales] de España”.

 

Es claro que tales vigorizaciones pre-constituyentes obviamente se ajustaban a distribuciones espaciales normalizadas previamente {recordemos que de la Generalitat se dice en el BOE Real Decreto-ley 41/1977, de 29 de septiembre, sobre restablecimiento provisional de la Generalidad de Cataluña. “Jefatura del Estado Referencia: BOE-A-1977-24354. Texto Original: “La Generalidad de Cataluña es una institución secular, en la que el pueblo catalán ha visto el símbolo y el reconocimiento de su personalidad histórica, dentro de la unidad de España.”, luego observamos que se cita, ¡ y expresamente!, la nominación de “pueblo”. Lo indicado para Cataluña es dado que viene de una institución creada en el año 1932-.- en vertiente autonómica de la II República Española -.-, colegimos que junto al “pueblo catalán de la región de Cataluña” también “están otros  catorce pueblos de España más” que se corresponden con “sus respectivas otras catorce regiones españolas”. 

 

Tal análisis se corrobora con lo dispuesto oficialmente para el País Vasco {Real Decreto-ley 1/1978, de 4 de enero, por el que se aprueba el régimen preautonómico para el País Vasco. Jefatura del Estado BOE-A-1978-304: “El pueblo vasco …”}. Galicia {Real Decreto-ley 7/1978, de 16 de marzo, por el que se aprueba el régimen preautonómico para Galicia. Jefatura del Estado. BOE-A-1978-7435: “El pueblo gallego …”}. Aragón {Real Decreto-ley 8/1978, de 17 de marzo, por el que se aprueba el régimen preautonómico para Aragón. Jefatura del Estado.:”El pueblo aragonés …”.}…, y que, en forma constructiva lógica, eran respetuosas con el arcano de los derechos fundamentales de sus respectivos regionales habitantes y en las demarcaciones regionales que ya venía desde tiempo atrás vigentes, que es donde anidan los Sones Tradicionales Regionales Esapalones.

 

Nos movemos hacia atrás, desde la base antropológica aplicable, y efectuamos consideración sobre el período no democrático entre el año 1936 y el año 1975 [donde se deben considerar, como en todo proceso humano, sus diferentes etapas], donde los unos y los otros, y los plurales que no son de `ambos espacios -.- ladrillistas -.- monotemáticos´ e incluso no adscritos, y en ateniéndose a la estricta situación antropológica española, atisbaran consideraciones de territorialización,de `raigambre´ integral, en quince espacios que, viniendo de un antes precedente, son atemperados por la `domesticación utilitaria de la biopolítica del momento´ -.- y en la medida, forma y manera -.- en que se puedan asumir otros momentos, que parecen haber existido igualmente, de significantes cualificables biopolíticos de otrora.

 

Ello nos lleva a conjeturar que “culturas y tradiciones, lenguas e instituciones” de los posteriormente llamados constitucionalmente “Pueblos […] de España”-.- por decisión de la Libre Voluntad Soberana de la Nación Española -.-, no son propias, ¡y menos aún en exclusividad!, del tramo temporal del año 1936 al año 1975 y por ende, ¡y en principio!, no se puede asignar adjudicativamente a la ideología y/o paramento sociológico que imperaba en tal y tan dilatado espacio gubernativo de 39 años.

 

De la revisión del tramo temporal entre los años 1931 y 1936, nos aparecen las formulaciones constitucionales que resaltamos. Asi en la CE´1931 en su Título primero nos habla de la “Organización Nacional”, donde señala que el Estado Español estará integrado por las regiones que se constituyan en régimen de autonomía y en el Artículo 11 nos indica que: ”…provincias limítrofes, con características históricas, culturales y económicas, comunes,…”, que parece ser la condición para si:” … acordaran organizarse en región autónoma…”, lo cual conlleva el aporte de “valores antropológicos” a tal condicionamiento constituyente, que el propio sistema republicano soluciona, tanto en su cardinal numérico: el de quince, como en la propia configuración interna de cada una de las regiones españolas: “señalando preceptiva y exhaustivamente las provincias que componen cada región española” y así lo manifesta cuando establece la Ley Orgánica 14 ( de 14-6-1933), relativa al Tribunal de Garantías Constitucionales que, en su sección sexta artículo 11-2, la Ley consideró como regiones, por ende, y desde nuestra consideración, cumpliendo los valores antropológicos que como requisitos le exigían, las ya existentes desde la división regional de 1833, y   dice: “ se considerarán como regiones las siguientes: 1.Andalucía (provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla y las ciudades de Ceuta y Melilla). 2. Aragón (provincias de Huesca, Teruel y Zaragoza).3. Asturias (provincia de Oviedo). 4.Baleares (provincia de su nombre). 5. Canarias (provincias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife). 6. Castilla la Nueva (provincias de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo).7. Castilla la Vieja (provincias de Ávila, Burgos, Logroño, Palencia, Santander, Segovia, Soria y Valladolid). 8. Cataluña (provincias de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona). 9. Extremadura (provincias de Badajoz y Cáceres). 10. Galicia (provincias de Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra). 11.León (provincias de León, Salamanca y Zamora). 12. Murcia (provincias de Albacete y Murcia). 13. Navarra (provincia de Navarra). 14. Vascongadas (provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya). 15. Valencia (provincias de Alicante, Castellón y Valencia).

 

Los Sones Tradicionales Regionales Españoles deben responder, desde nuestra singular opinión,  a los “valores antropológicos”, que son los que profesionalmente contrastados responden a todas las cuestiones constitucionales de todos y cada uno de los quince “Pueblos [Regionales] de España”  y por ende están secularmente enraizados en nuestra quince regiones españolas  originarias de la España Nación.

Francisco Iglesias Carreño

Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D’Ocampo

 

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