La AEMET lo había anunciado y finalmente, se ha complido. Sobre las ocho de la tarde, el viento, la lluvia y el granizo sorprendieron a los vía andantes que paseaban por las calles de la capital. Cualquier toldo, soportal o local comercial abierto, sirvió para resguardarse.
El resultado, a falta de contabilizar los daños, ha dejado árboles caídos, toldos y sobrillas rotas y mucha agua en pocos minutos.



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