La rotonda de Pinilla sigue en modo obra: la maquinaria ya ha entrado para desmontar y derribar la antigua fuente ornamental, una mole de hormigón que llevaba años pidiendo relevo. El cruce afronta días de trabajos y ajustes puntuales, antes de abrir paso a la nueva fase: drenajes, riego y zona ajardinada… y, como remate, una escultura que cambiará por completo la postal del barrio.

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