Paqui Tuñón, hermana de la Cofradía de María del Dulce Nombre
La Semana Santa es la celebración religiosa con gran número de tradiciones que se vive con gran intensidad.
El ambiente de sus calles, esos rincones donde ver un acto o una procesión, costumbres no escritas, pero conocidas por todos los habitantes de esta ciudad. Hacen de León un lugar emblemático en los mágicos días de Semana Santa.
Desde su comienzo, el Viernes de Dolores con la salida de la Morenica de la iglesia del Mercado en la Calle Herreros hasta su fin el Domingo de Resurrección en la Plaza de Regla, pasan diez intensos días, donde la ciudad se llena de papones con sus túnicas y capillos, de visitantes ávidos de vivir la emoción del momento. Calles colmadas de notas musicales, el aroma de las velas, del incienso y de las flores llenan el aire e impregnan los recuerdos. León suena y huele a primavera.
Durante estos días hay gran número de actos, todos ellos dignos de compartir. Pero en su equinoccio, la tarde de Jueves Santo, hay una procesión relevante, una de las más emotivas, de índole mariana, una procesión muy especial con profunda devoción, donde mil quinientas mujeres de esta pequeña población se reúnen orgullosas sin faltar a una cita ineludible, hacer su estación de penitencia “María al pie de la Cruz, Camino de la Esperanza”.
Al transcurrir de la tarde, distintos rincones captan nuestras miradas y en cada uno de ellos diferentes sensaciones. Ver a Jesús del Consuelo bajar rítmicamente la calle ancha al compás de una marcha, mirar a la Virgen del Camino pasar por la calle Plegarias delante de su sede parroquial, observar a la Cruz gloriosa entrar en la angosta calle de la Rúa… pero para mí ese momento especial y único que invita a la meditación transcurre entre el silencio y la penumbra de la calle Domínguez Berrueta, ver el parpadeo de las velas del palio de María Santísima del Dulce Nombre con San Juan evangelista teniendo de fondo la grandiosa y solemne catedral con su inmensa luz. Todos ellos producen momentos inolvidables que permanecen en nuestras retinas esperando una nueva Cuaresma.
La Semana Santa es la cera derretida cayendo lentamente hasta el suelo, y ver su humo subir al cielo, es respirar hondo el aroma del incienso, encontrar un instante de paz entre la multitud, es cerrar los ojos y vivir las distintas emociones que te invaden en cada momento.
Cuando la música deja de sonar, el raseo cesa en las calles, el incienso y las velas se apagan, el tintineo de las bambalinas concluye y las imágenes vuelven a sus templos; solo queda esperar una nueva primavera para que todo vuelva a empezar de nuevo.
La Semana Santa en León son momentos emotivos cargados de sentimiento, devoción y tradición; la manifestación de nuestra historia, la conexión con nuestras raíces, el reencuentro con nuestras costumbres, experiencias que se sienten año tras año con la misma intensidad que la primera vez.
Mi admiración por aquellas personas que con su trabajo y su esfuerzo hacen posible que esta tradición siga viva dentro de los leoneses.
La Semana Santa es nostalgia, reflexión, admiración y respeto.
Paqui Tuñón
Sigue en Directo HD la Procesión de María Al Pie de la Cruz, Camino de la Esperanza

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