Cierra la azucarera de La Bañeza: fin a un siglo de historia industrial en la comarca

La azucarera de La Bañeza ha anunciado su cierre definitivo, poniendo fin a más de cien años de actividad en la comarca leonesa. La decisión, anunciada por Azucarera Iberia, forma parte de un plan de reestructuración que también afectará a otros centros de trabajo, con el objetivo declarado de “garantizar la sostenibilidad y la eficiencia a largo plazo”.

El cierre de la planta supone un duro golpe para una zona que ha tenido en el cultivo de remolacha y la industria azucarera uno de sus principales motores económicos. La fábrica daba empleo directo a más de un centenar de trabajadores y sostenía de forma indirecta a cerca de 1.300 familias, entre agricultores, transportistas y proveedores locales.

“La situación del sector es muy complicada”, reconocen fuentes de la empresa. Azucarera alega motivos estructurales: la caída continuada en la superficie de cultivo, los elevados costes de producción y la creciente competencia de azúcar importado, que entra en el mercado europeo a precios más bajos. A ello se suman incidentes recientes, como una campaña de molturación dificultada por las lluvias y un apagón que afectó a la maquinaria.

Aunque el proceso de cierre ya se anticipaba desde que se anunció el expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 251 trabajadores en varios centros de la compañía, la confirmación definitiva del cierre de La Bañeza ha desatado indignación y tristeza en la comarca. El Ayuntamiento ha expresado su malestar y ha reclamado una solución de futuro para evitar la desaparición del cultivo de remolacha en la zona.

“Este cierre no solo es una pérdida industrial, es también una pérdida cultural y social”, lamenta Jesús Fernández, agricultor de la zona. “Aquí no se va solo una fábrica, se va una forma de vida”.

La producción se centralizará ahora en la planta de Toro (Zamora), mientras que la fábrica de Miranda de Ebro dejará de moler remolacha para centrarse en la refinación de azúcar crudo. La empresa asegura que seguirá trabajando con los agricultores para mantener el cultivo, aunque no se han detallado aún las condiciones para el transporte de remolacha a otros centros.

Sindicatos y plataformas ciudadanas ya han comenzado a organizar movilizaciones. Temen no solo la pérdida de empleo, sino el colapso de una economía agrícola que durante décadas giró en torno a la azucarera.

La Bañeza cierra así un capítulo esencial de su historia. Lo que queda ahora es la incertidumbre de una comarca que, una vez más, se ve obligada a reinventarse frente al abandono industrial.

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