Diversos colectivos conservacionistas salieron hoy a la calle en León para rechazar los macroproyectos industriales y energéticos implantados o proyectados en la provincia. La movilización fue convocada por la Coordinadora en Defensa del Territorio bajo el lema ‘No al expolio de León’. Los participantes defendieron la necesidad de proteger el territorio frente a iniciativas que, a su juicio, generan un fuerte impacto ambiental y apenas dejan beneficios en la provincia.
Rechazo a parques eólicos, macrogranjas y plantas de biogás
Durante la concentración, los asistentes aseguraron que quieren “defender la tierra de todos, la que fue de nuestros padres y queremos que disfruten nuestros hijos”. En este sentido, advirtieron de que no permitirán que el territorio sea sustituido por proyectos que “solo benefician a unos pocos y empobrecen a la mayoría”.
Entre los ejemplos citados se encuentran parques eólicos, campos fotovoltaicos, macrogranjas, plantas de biogás, incineradoras de biomasa y vertederos de residuos industriales o lodos tóxicos.
Según los convocantes, estas iniciativas suponen una transformación profunda del paisaje y del modelo económico provincial.
“No hay transición energética real”
El portavoz de la Coordinadora en Defensa del Territorio, Antonio Gómez Liébana, cuestionó el modelo energético actual. “Los datos internacionales demuestran que no hay ninguna transición energética. Es falso”, afirmó. A su juicio, lo que está ocurriendo es que se están sumando nuevos vectores energéticos al mix, pero sin reducir de forma significativa el consumo de carbón ni las emisiones de CO₂.
Además, sostuvo que la riqueza generada no repercute en León. “Si estos proyectos estuvieran descentralizados y en manos de comunidades energéticas, juntas vecinales o pueblos, los apoyaríamos. Sin embargo, están pensados para exportar energía a grandes nodos industriales y ciudades. Aquí solo dejan destrucción y silencio”, lamentó.
Críticas al modelo socioeconómico
Por su parte, Alipio García, de la Asociación Ateneo Rural Urbicum, consideró que el problema de fondo es el actual sistema socioeconómico. En su opinión, este modelo busca “los últimos yacimientos de rentabilidad allí donde los haya” y apuesta por seguir creciendo a costa de los territorios rurales. Por ello, defendió la necesidad de demostrar que “se pueden hacer las cosas de otra manera” y apostó por frenar los efectos más negativos del sistema actual.
Llamamiento ciudadano y defensa de la biodiversidad
El profesor de la Universidad de Oviedo y especialista en Biología de la Conservación, Hugo Robles, apeló a la implicación de la ciudadanía. “No podemos esperar que los políticos cambien las cosas. A través de plataformas y asociaciones debemos hacer reflexionar a la sociedad”, señaló. Asimismo, subrayó la importancia de la biodiversidad, que calificó como “un tesoro que con frecuencia se infravalora”. Según explicó, conservarla es clave para afrontar el cambio climático, las lluvias torrenciales, las sequías persistentes o la intensidad de los incendios.
“Sin biodiversidad no hay suelos fértiles, ni resistencia frente a la erosión, ni control natural de plagas. Tampoco una atmósfera saludable”, concluyó.








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