- La Bañeza se ha volcado este jueves con el dolor de la familia y amigos de Abel Ramos Falagán, el brigadista voluntario que perdió la vida este martes intentando extinguir el fuego que asolaba su pueblo y alrededores
- Este jueves ha fallecido también su amigo Jaime Aparicio Vidales, de 37 años, que sufrió quemaduras de extrema gravedad
Lágrimas, aplausos e impotencia en la plaza Mayor de La Bañeza, donde este mediodía se ha despedido al constructor de 35 años Abel Ramos Falagán, que perdió su vida este martes ayudando a extinguir el fuego que se propagó desde Zamora hacia la comarca bañezana.
Los bañezanos se han volcado en el funeral por Abel, alma del Moto Club bañezano, que vivía en La Bañeza y también pasaba mucho tiempo con su familia en Quintana y Congosto.
“No había nada que le pusiera por delante, Abel se atrevía con todo”, contaba este miércoles a León24horas su amigo S., con quien compartió muchas horas en el Moto Club Bañezano los últimos tres años. “Aún no me lo puedo creer, pero ahí está la esquela”, dice desolado, “es un palo tremendo que nos costará asimilar”.
El fin de semana pasado, Abel había disfrutado de lo lindo en el Gran Premio de La Bañeza. El motor era su pasión y era vicepresidente del Moto Club Bañezano. La desolación en La Bañeza, donde vivía Abel Ramos Falagán (35 años) es inmensa. Tampoco se pueden creer lo que ha pasado en Quintana y Congosto, donde vivía su padre y él mismo tenía un circuito de karts.
La muerte de este héroe anónimo que se ha dejado la vida ayudando a otros ha dejado destrozados a sus padres, Emilia y Joaquín (construcciones Somar), y a su hermano menor, Sergio.
A causa de los incendios que asolan la comunidad, hay otros seis heridos recuperándose de quemaduras de distinta gravedad en distintos hospitales de la comunidad, tres en estado crítico.

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


