La Procesión del Perdón de León vuelve a destacar por su carácter social. Este Martes Santo, un grupo de internos y exinternos participa como braceros en el desfile organizado por la Cofradía del Santo Cristo del Perdón.
En total, 15 personas procedentes del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas y del CIS Jesús Haddad forman parte del cortejo. Además, les acompaña una persona voluntaria de Cáritas Diocesana de León.
Participación desde distintos grados de reinserción
Entre los participantes hay seis internos de segundo grado del centro de Villahierro. Todos ellos disfrutan de permisos ordinarios gestionados con el apoyo de Cáritas. Asimismo, también participan cinco personas en régimen de semilibertad del CIS de León. A este grupo se suman dos hombres en libertad condicional y otro que ya ha cumplido su condena.
Además, durante la jornada se incorpora una persona a la que se le ha concedido la libertad condicional. Por otro lado, una mujer se unirá tras recibir el indulto en el acto central de la procesión.
Un gesto de esperanza y segunda oportunidad
Todos ellos desfilan como braceros junto al resto de papones. De este modo, la procesión se convierte en un acto de integración real. Uno de los participantes ha asegurado sentirse “motivado e ilusionado” por poder vestir la túnica. También ha querido agradecer la labor de Cáritas en su proceso de reinserción.
El valor del Perdón en la Semana Santa
Antes de la procesión, el grupo fue recibido por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras. Durante el encuentro, destacó el valor del perdón y la reconciliación. Según explicó, este acto representa una esperanza necesaria en la sociedad. Además, subrayó que la paz debe construirse cada día.
El papel clave de Cáritas en el proceso
La participación de estos internos forma parte del programa de medio penitenciario que Cáritas desarrolla desde 2003. Este programa busca acompañar a las personas privadas de libertad en su proceso de reinserción. Para ello, ofrece acogida, apoyo y seguimiento durante los permisos.
Además, facilita estancias en pisos de acogida y promueve actividades como esta procesión. De esta forma, se favorece una adaptación progresiva a la vida en libertad.
Una tradición con fuerte carga social
La Procesión del Perdón no solo tiene un valor religioso. También es un ejemplo de integración y segunda oportunidad.
Por ello, cada año se convierte en uno de los actos más significativos de la Semana Santa de León.






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