- Los vecinos de la urbanización denuncian el abandono y el riesgo por falta de mantenimiento, y demandan acciones urgentes ante el abandono municipal del Ayuntamiento de Garrafe de Torío y de la pedanía de Riosequino
- El entorno descuidado ocasionó que el año pasado una víbora mordiera a un niño
Caminos que no se pueden transitar, instalaciones que no se pueden disfrutar, basura que se acumula y la presencia constante de culebras que campan a sus anchas en una maleza que está salvaje. Todas estas son las realidades a las que se enfrentan los vecinos de Estrella de Izar todos los días. Una urbanización que se construyó como un gran proyecto vecinal y que desde hace unos años hace aguas por la falta de mantenimiento por parte del ayuntamiento.
La urbanización, situada en el municipio de Garrafe de Torío, se ha movilizado para denunciar una situación de abandono que, según sus residentes, compromete su seguridad y calidad de vida. Con aproximadamente 300 vecinos, la comunidad exige soluciones inmediatas a la falta de mantenimiento y a la desatención tanto por parte del Ayuntamiento de Garrafe de Torío como de la pedanía a la que pertenecen, la de Riosequino de Torío.
El principal problema es la proliferación descontrolada de vegetación. Las hierbas, de hasta metro y medio de altura, invaden aceras y caminos, forzando a los peatones a invadir la calzada y poniéndolos en riesgo de atropello, así como haciendo desaparecer caminos asfaltados.
Benjamín Soriano, portavoz de los vecinos, ha sido una de las voces más activas en esta reclamación, explicando que esta situación no solo dificulta el tránsito, también eleva peligrosamente el riesgo de incendios forestales en la temporada estival.
La comunidad recuerda con preocupación el incidente del año pasado, cuando un niño sufrió la mordedura de una víbora debido a la maleza descontrolada, un suceso que, lamentan, no ha servido para que las autoridades tomen medidas.
Los vecinos, que eligieron la urbanización por su conexión con la naturaleza, no pueden disfrutar del entorno por el temor a encontrarse con culebras, muy comunes y difíciles de ver entre la densa vegetación. Las pocas labores de mantenimiento realizadas se consideran insuficientes, limitándose a un pequeño perímetro alrededor de los columpios y dos mesas de merendero, dejando a un lado el resto de “jungla”, una actuación que los vecinos califican de “ridícula”.
Reclamaciones ignoradas y servicios deficientes
Los residentes de Estrella de Izar han presentado numerosos escritos solicitando mejoras, el último de ellos dirigido al Procurador del Común. Las quejas abarcan un amplio espectro de carencias, desde la limpieza de solares privados y parcelas públicas hasta el mantenimiento de parques infantiles. Aseguran que la situación es consecuencia de un “mal ambiente” entre la pedanía de Riosequino y el Ayuntamiento de Garrafe, siendo los vecinos quienes, en su opinión, ‘pagan’ las consecuencias de esta disputa política.
Otro punto de crítica es la gestión de los residuos. Aunque hay recogida de basura, no es lo suficientemente frecuente, lo que provoca que los contenedores estén “siempre llenos”. Además, la urbanización carece de un punto limpio, a pesar de que el catastro indica su existencia.
Soriano detalla que, hace poco más de cuatro años, la urbanización Estrella de Izar pasó de ser propiedad privada a pública mediante un acuerdo con el Ayuntamiento de Garrafe. Este acuerdo incluía el compromiso de hacerse cargo del mantenimiento. Sin embargo, Soriano afirma que las instalaciones están “mucho peor que antes”, lo que les lleva a cuestionar la ventaja del cambio y a sentir que sus demandas son ignoradas.
Barreras de acceso y opacidad en la gestión de fondos
La falta de mantenimiento también afecta a la movilidad y los servicios básicos. Existe un camino de cinco kilómetros que conecta la urbanización con Riosequino, pero se encuentra en un estado tan precario que es intransitable para vehículos convencionales. En sus solicitudes al ayuntamiento los vecinos han planteado la necesidad de habilitar un centro de salud o punto de atención sanitaria básica, ya que el más cercano se encuentra a 26 kilómetros, a unos 35 minutos de distancia, dificultando el acceso, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida.
Un motivo adicional de descontento es la falta de transparencia en la gestión de los fondos procedentes del alquiler de terrenos en Riosequino para la instalación de placas solares. Aunque se estima que el Ayuntamiento recibió una cantidad considerable por la adquisición del terreno y la Junta Vecinal percibe miles de euros mensuales por el alquiler, los vecinos no ven que este dinero se refleje en mejoras para la urbanización. Las preguntas de Benjamín Soriano al pedáneo sobre este asunto han recibido, según explica, respuestas evasivas.
Ante la persistencia de los problemas, Benjamín Soriano, quien ha liderado la lucha a través de escritos, llamadas y gestiones ante la Junta de Castilla y León, Medio Ambiente, Diputación y el Procurador del Común, informa que los vecinos han considerado la posibilidad de crear un partido político. No obstante, la opción más inmediata y probable es la formación de una asociación vecinal para unir fuerzas y conseguir que Estrella de Izar se convierta en un lugar con las mejores condiciones para vivir.

















