Sanción grave a dos asesinas de Carrasco por su entrevista por videollamada desde prisión para un documental

  • Las entrevistas presenciales que concedieron a una periodista en el interior de la cárcel de Mansilla de las Mulas les costaron -hace una década- su traslado a la prisión vallisoletana de Villanubla
  • En esta ocasión, burlaron la prohibición de instituciones penitenciarias a través de videollamadas. Su testimonio aparece en el documental ‘Desde la celda. Crimen en León’
  • Contactaron con una productora a través de su representante, la pareja de Triana, Romeo, al que conocieron durante su estancia en la cárcel de Villahierro

Las asesinas de Carrasco, 12 años después: ¿Arrepentirse y pedir perdón, o un paripé para conseguir permisos?

Triana Martínez está a punto de conseguir un nuevo permiso de tres días para disfrutar en libertad. Presa junto a su madre en Villabona, la tercera cárcel en que cumplen condena por el asesinato de Isabel Carrasco en 2014, este privilegio podría verse truncado por la sanción grave que acaban de recibir ambas por la entrevista que concedieron desde prisión -por videollamadas- a la productora Dadá Films. 

En la prisión asturiana consideran que la participación de las reclusas en este documental conlleva una falta grave, más aún porque las grabaciones de esas videollamadas las hicieron desde el locutorio del centro penitenciario, lo que podría afectar a la seguridad de Villabona.

Desde hace un tiempo, los presos tienen la posibilidad de hacer videollamadas a sus familiares, una medida especialmente concebida para aquellos que se encuentran lejos de su entorno familiar y no pueden recibir tantas visitas. En el caso de este documental, es más que probable que Montserrat y su hija consiguieran esquivar la prohibición de grabar entrevistas con medios de comunicación realizando esas videollamadas a la pareja de hecho de Triana, Romeo, que es quien ‘negocia’ las ofertan que reciben ellas.

El documental en el que aparecen se estrenó en la plataforma HBO Max este martes 12 de mayo, coincidiendo con el 12º aniversario del crimen de la presidenta de la Diputación y el PP de León, por el que fueron condenadas la madre (22 años) y la hija (20) y una amiga de ésta, la policía local Raquel Gago (14).

El arranque de este nuevo trabajo audiovisual sobre el crimen que impactó León y medio país en 2014 es ciertamente impactante. “Estos años de condena han producido en nosotras una reflexión profunda. La violencia no debe ser nunca el medio para dirimir controversias”, lee Montserrat. “Rechazamos cualquier acción que no sea pacífica”.

Las nuevas manifestaciones de la autora confesa del crimen de Isabel Carrasco parecen haber cambiado radicalmente. Del “la maté yo, no me arrepiento y volvería a hacerlo” (en una entrevista que se realizó en varios encuentros con una periodista en el interior de Villahierro en 2016 y otras similares durante el juicio en la Audiencia Provincial de León) a un giro que da a entender que madre e hija “sienten” haber cometido aquella barbaridad. Pero no.

En el documental ‘Desde la celda: crimen en León’ se entrevista a Montserrat y Triana por videollamada. | HBO MAX

Según avanza el documental, cuando ya no leen un texto que ciertamente no parece que hayan escrito ellas -la carta que su cuarto abogado presentó para perseguir beneficios penitenciarios para las reclusas- se desmorona la teoría del arrepentimiento y el perdón.

Aunque antes de volver a aquellas tozudas declaraciones que reiteró en el juicio, Montserrat lee un trozo más: “Quiero pedir sinceras disculpas, plenas y absolutas por los hechos por los que fuimos condenadas”.

En cuanto dejan de leer –a ratos la madre, a ratos juntas- sus palabras desvelan que quizá la misiva con la que intentan empezar a recuperar la libertad paulatinamente son una burda estrategia, porque enseguida volvemos a ver a las mujeres que parecían presumir de lo que consideraban una “hazaña”: “Sé que hay cosas que no se pueden hacer, pero es que era ella o mi hija”, suelta Montserrat de nuevo en cuanto le tiran de la lengua.

Durante una hora y dieciocho minutos, el espectador de este documental que acaba de estrenar HBO Max de la mano de la productora Dadá Films se quedará pegado a la pantalla porque el inicio parece dar paso a un cambio de actitud de dos asesinas tras doce años en prisión.

“Mi madre es una supermadre, una pasada”, dice Triana en este documental. | HBO MAX

Pero uno comprueba pronto que madre e hija siguen en sus trece, con declaraciones que son a todas luces un insulto para la familia de la única víctima de esta historia, la todopoderosa Isabel Carrasco. Fue asesinada a los 59 años en lo que la justicia consideró un plan organizado por tres mujeres.  Pese a la dura condena del Supremo, hasta la fecha no ha quedado claro el papel de la tercera condenada en este caso. Raquel Gago optó por el silencio sobre demasiadas incógnitas, aunque al entrar en prisión pronunció unas inquietantes declaraciones: “La verdad no ha salido en este juicio. Soy víctima de una situación política”, dijo.

El documental, del que esta semana se han hecho eco numerosas televisiones y medios de comunicación, podría ser el primero de los proyectos en que colaboren Triana Martínez y Montserrat González.

En el aire queda, por el momento, un nuevo permiso penitenciario para Triana, que disfrutaría durante tres días en Asturias, y el inminente traslado de madre e hija a la cárcel madrileña de Alcalá I, desde donde confían en obtener ambas el tercer grado, del que ya disfruta Raquel Gago, o un más probable “segundo grado 100”, que les permitiría disfrutar de la libertad, aunque nunca en fines de semana.

Oficialmente, uno de los requisitos de los presos para obtener beneficios penitenciarios es no haber recibido sanciones por sus faltas de conducta.

Montserrat y Triana ya han recurrido el expediente disciplinario que les han incoado. Alegan, a través de su cuarto abogado, “derecho de creación artística”.

Susana Martín

Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.

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