- Ciego al 98% y con graves problemas de movilidad, este domingo consiguió terminar un nuevo reto, la San Silvestre de León
- Marcos logró terminar el nuevo reto deportivo acompañado de su hermano Álex y del cuñado de éste, Miguel. “La llegada a la meta fue muy emocionante”
- “Ojalá alguna organización social se fije en mí y me ayude a seguir consiguiendo objetivos deportivos, yo lo estoy intentando”, dice él
La vida tranquila que pide Marcos a 2026 tras dos intentos de asesinato: resiliencia y deporte
Otro reto conseguido. Marcos, muy feliz y ya pensando en el siguiente. De momento, cuenta orgulloso que concluyó la San Silvestre de León. “No fue fácil”. Nada en su vida lo es desde hace cinco años y medio.
Junto a sus dos generosos acompañantes, su hermano Álex y el cuñado de éste, Miguel, el resiliente Marcos fue uno de los 2.500 participantes de esta prueba deportiva de 7 kilómetros que resultó todo un éxito en la capital leonesa en la tarde del domingo. Un año más, no hay más que ver las fotos de la afluencia masiva de participantes.

“Hizo un tiempo espectacular, y había muchísima gente y muchos medios de comunicación, también cámaras de televisión”, dice. “Y nosotros conseguimos llegar a meta, que bastante teníamos ya con eso”.
La dificultad no era hacer siete kilómetros. Hay que recordar las dificultades físicas que tiene el exmilitar Marcos: en junio de 2020 sobrevivió a un intento de asesinato de su expareja, que lo envenenó con raticida en una pastilla de chocolate. Sobrevivió de milagro: pasó por tres centros hospitalarios, tuvo cuatro estancias en la UCI y tardó 705 días en curarse. Lo dejó casi ciego. Los médicos creyeron que Marcos no volvería a caminar, pero su esfuerzo extremo sigue dando frutos y hoy día camina y hace lo posible por seguir practicando deporte, aunque sea con ayuda. Esta vez, con la de dos ‘lazarillos’, como ya hizo en la San Silvestre de Santa María del Páramo hace unos días.
“Corrí una parte con mi hermano. Era la manera de cerrar un círculo con él, porque tanto a mis padres como a él les debo algo que nunca podré pagar. Ellos se ocuparon de mis hijos cuando yo no podía hacerlo, y eso siempre se lo agradeceré”, cuenta Marcos, que quiso que Álex se involucrara con él en este reto, “me gusta hacerlo partícipe”.
“Con las carreras lo que quiero es dar un ejemplo a cualquier persona, mostrar que casi todo lo que se quiere se puede conseguir”. “Yo no sólo soy ciego al 98%, además tengo mucha dificultad motora por los meses que estuve en coma…”.
No recuerda bien cuánto hace que sufrió la agresión, pero en junio de 2026 se cumplirán seis años de aquel terrible episodio que casi lo mata. Seis años de trabajo intenso en que no ha dejado de esforzarse por seguir adelante. “Como decían los romanos, poco a poco se llega lejos”, dice él, y así lo demuestra con su propio ejemplo. “Yo sigo poco a poco, a ver dónde llego, porque no ha sido fácil, ni mucho menos”.
Hace apenas tres meses, su expareja y madre de sus hijos fue detenida y está en prisión. En mayo había sido condenada a 12 años y medio por el intento de asesinato a Marcos en 2020, pero -cosas de la velocidad de la justicia- Ana María O. seguía libre este verano y todo apunta a que fue ella quien el 15 de agosto volvió a agredir a Marcos, esta vez lanzándole ácido en plena calle en Jiménez de Jamuz.
Cuando sobrevivió a la primera agresión, Marcos tuvo que abandonar su carrera militar (fue incapacitado tras la agresión que sufrió), así que ahora dedica todo su tiempo a sus dos hijos. No le gusta a Marcos que hablen de él como “exmilitar”: “He sido militar y lo seré siempre”. Y tiene razón, aunque ya no pueda ejercer. como le gustaría.
Ahora, el militar -digamos en excedencia por circunstancias especiales- cuida a sus pequeños y ellos lo cuidan a él. Y procura educarlos como él vive: teniendo claro que “siempre hay que seguir adelante”, a pesar de los pesares. Los dos niños tienen en su padre un claro ejemplo de ello. Siempre, siempre adelante.
“Ojalá alguna organización social se fije en mí y me ayude a seguir consiguiendo retos deportivos, yo lo estoy intentando”. Pocos ejemplos como el suyo para demostrar que el esfuerzo y las ganas de superación, de no rendirse, dan sus frutos. Impresionante el ejemplo de valentía y ganas de vivir de este hombre de 41 años empeñado en seguir adelante. La ceguera no es su mayor problema, los problemas de movilidad sí. Ir solo es muy complicado para Marcos. Camina con bastón, se empeña en seguir corriendo (lo hace con ayuda), no piensa parar. Adelante, Marcos, a por tu siguiente reto.
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Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


