- El Consejo General de Enfermería beca a una profesional de Ponferrada para desarrollar una guía visual en atopía para niños con diagnosticados con el trastorno del espectro autista
La quinta edición de la beca ‘En la piel de la Enfermera’, impulsada por el Consejo General de Enfermería (CGE), distinguió a Silvia Domínguez Fernández, enfermera de la Unidad de Pediatría y Neonatología del Hospital Universitario El Bierzo, en Ponferrada, provincia de León, con el primer premio de 6.000 euros por ‘Dermo-Sentidos’, un proyecto de educación terapéutica en atopia para familias con niños con un diagnóstico dual de Trastorno del Espectro Autista (TEA) y dermatitis atópica moderada a grave.
La iniciativa une los cuidados dermatológicos con la integración sensorial de estos menores creando una guía visual enfocada en niños de entre tres y 12 años, pero está dirigida especialmente a empoderar a sus familias. La beca que distingue a Domínguez pone el foco en los trabajos orientados a la mejora de la calidad de vida de las personas a través de la piel, sean pacientes o población general sin patología previa, mediante acciones dirigidas al cuidado, a la prevención o la investigación.
El acto de entrega dejó otros dos trabajos premiados. El de Marta González Fernández Conde, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería de Ávila, perteneciente a la Universidad de Salamanca, que recibió 1.000 euros para poner en marcha su ensayo clínico dirigido a prevenir la madarosis y milfosis de pacientes con cáncer de mama.
Un proyecto que no solo mide la pérdida de vello, sino que estudia si la crioterapia local puede prevenir alopecia en cejas y pestañas, una de las consecuencias a las que se enfrentan las pacientes oncológicas ante el tratamiento que deja consecuencias físicas y psicológicas importantes que van desde el riesgo de infecciones oculares hasta el aislamiento social, la ansiedad o el deterioro de la autoestima.
Finalmente, Álvaro Collado Mogío, enfermero suplente del Centro de Salud el Espinillo, en Madrid, fue el tercer ganador de la beca, con 500 euros. Su proyecto, ‘Piel en Juego’, es una iniciativa de salud digital diseñada para prevenir infecciones por daños solares y hongos en el deporte. El trabajo integra la prevención en la rutina diaria mediante tecnología móvil y ayuda a los jugadores de fútbol a detectar síntomas precozmente y a usar fotoprotección de forma efectiva.
Para el presidente del CGE, Florentino Pérez Raya, “estos proyectos encajan a la perfección con los objetivos planteados en esta iniciativa, ya que promueven el liderazgo de la profesión en el ámbito de los cuidados de la piel, pero además mejoran la calidad de vida de las personas mediante proyectos dirigidos a la prevención mediante iniciativas que incluyen la tecnología y la investigación enfermera”.
“En nuestra sociedad prima el desconocimiento y la despreocupación en el cuidado de la piel, un aspecto imprescindible si queremos evitar problemas o enfermedades futuras. Es importante también poner el foco en el cuidado de la salud mental de nuestros pacientes, pues muchas patologías dermatológicas tienen consecuencias graves en lo psicológico y emocional”, añadió.
Los premiados
El primer premio de la beca precisamente se centra en transformar rutinas para lograr que pasen de ser una experiencia traumática en un momento de calma y de vínculo familiar. “Consiste en crear una guía visual con pictogramas SAAC validados y adaptados para anticipar la rutina de la crema, junto con talleres para padres donde enseñamos técnicas de masajes de presión profunda. Es fundamental porque los niños con TEA tienen un riesgo significativamente mayor de padecer dermatitis atópica.
Al tener hipersensibilidad táctil, el contacto de las cremas se percibe neurológicamente como una agresión dolorosa o amenazante y el principal riesgo puede ser que rechacen el tratamiento, lo que empeora las lesiones. Al darle a los padres las herramientas adecuadas, visuales y táctiles, el niño comprende el proceso y tolera el contacto. En consecuencia, sanamos la piel y logramos reducir así drásticamente el agotamiento y el aislamiento social de toda la familia”, explicó Silvia Domínguez, enfermera ganadora del primer premio de la beca.
Por su parte, el segundo proyecto premiado “permite cuantificar la incidencia y gravedad de la pérdida de cejas y pestañas en pacientes diagnosticadas de cáncer de mama que inician el tratamiento con esquemas de antraciclinas y taxanos”, según manifestó la premiada. El proyecto incorpora una medición objetiva y exacta que permitirá valorar mejor los resultados y generar evidencia útil para futuras guías, pudiendo distinguir su aplicación, dependiendo de los protocolos. Además, “el impacto psicológico es grande, pues la pérdida del vello en estas zonas desdibuja la fisionomía de la cara, alterando la identidad y a la forma en que la paciente se reconoce frente a los demás, imponiendo el “estigma del cáncer” y pudiendo provocar un aislamiento social que puede impactar directamente en el bienestar psicológico”, añadió Marta González.
La aplicación de la tecnología ha tenido un papel fundamental en los proyectos premiados. ‘Piel en Juego’, el proyecto del premiado Álvaro Collado incorpora la implementación de una intervención ‘mHealth’ liderada por enfermería para prevenir la dermatomicosis y el daño actínico en el fútbol federado con el objetivo de escalarlo a cualquier deportista que practique actividad física al aire libre. “Se enfoca en futbolistas federados de la Comunidad de Madrid, buscando que el cuidado de su piel sea tan prioritario como su preparación física. Físicamente, los hongos no son una molestia menor, pueden derivar en infecciones graves que comprometan la salud del deportista. Por otro lado, el daño solar es un riesgo silencioso y acumulativo. Psicológicamente estas patologías suelen generar estigma y vergüenza en el vestuario, lo que, sumado a falsas creencias sobre la protección solar, frena el autocuidado”, explicó el premiado.

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