- Siguen sin acuerdo en Villamanín. Crece el malestar y las sospechas en la localidad leonesa donde se repartieron 17 series del primer premio de la lotería de Navidad. Si hace pocos días el debate era si hacer una quita entre todos o acudir a los tribunales, otras voces entre los premiados ponen el foco en que “algo no cuadra”: “No me lo creo, se ha visto que no es culpa de los jóvenes”
- Decenas de premiados exigen “a todos los miembros de la Comisión de Fiestas, los jóvenes y “los no tan jóvenes” que den “explicaciones convincentes” sobre las sombras que se ciñen sobre la supuesta venta de un talonario de 50 participaciones no consignadas que nadie ha explicado quién traspapeló ni cómo se vendieron
- Algunos hablan de “una trama orquestada después del premio, una estafa que han maquillado queriendo dar pena con los llantos y ataques de ansiedad de los más jóvenes de la Comisión”
¿Y si los chavales de la Comisión de Fiestas no son tan chavales? ¿Y si no son los jóvenes los que supuestamente tuvieron el fallo de traspapelar todo un talonario de participaciones del 79432, el que fue agraciado el día 22 con el Gordo de Navidad? La sombra de la sospecha es alargada y crece por momentos en Villamanín, donde el cuento de Navidad se ha ido transformando en una serie de intriga y malos rollos entre vecinos.
Ayer lunes, un empresario leonés dejó caer a cara descubierta en televisión que quizá las cosas no son como se han contado, que el debate no es ya si hacer una quita entre todos los premiados o hacer saltar la gresca y pulsar el botón de una larga y tediosa batalla judicial y que nadie tenga que ceder parte de su jugoso premio. Antonio Urdiales, empresario hostelero, no se cortó un pelo en el programa de Sonsoles Ónega (Antena 3 TV) y quiso centrar las dudas de buena parte del pueblo sobre la opacidad de la información facilitada por la Comisión de Fiestas. “Los díscolos de Villamanín”, llamaron a Urdiales y otros que defienden similares tesis en el citado programa de televisión.
“Parecía que todo había sido un error, que dependía de los chicos jóvenes de la Comisión, pero por lo visto ya no depende de los niños…”, aseguró Urdiales, que apuntó a “adultos, los verdaderos responsables”.
Según Urdiales, entre los premiados hay dudas, “y ante la duda hay que demostrar”. “No es creerles o no, ellos tienen que demostrar”, dice. “Mucha gente hemos empezado a pensar que no es un error, que hay algo más”, una tesis que fuera de micrófono respaldan otros vecinos del municipio leonés, que incluso citan ‘off the record’ algún nombre concreto de personas que “nos generan dudas”.
“En el pueblo se habla de algún espabilado que ha ido cambiando algunas versiones, alguien que dijo que él sólo tenía décimos, no papeletas. Que si tenía tres, que si dos…”. Cuentan a León24horas que “algún vecino de León con casa en Villamanín que forma parte de la Comisión y que no es ningún joven” les hace dudar con su falta de explicaciones y sus cambios de versiones sobre cuánto le tocó a él.
Sin querer concretar más, “porque de momento no se puede”, son varios los vecinos que hablan de “una trama orquestada después del premio, una estafa que han maquillado queriendo dar pena con los llantos y ataques de ansiedad de los más jóvenes de la Comisión”.
Antonio Urdiales sí habla alto y claro, sin dar nombres “de momento”. “Me da vergüenza y asco”, dice a todo periodista que quiera escucharle. Según su tesis, hubo un talonario que apareció después de que tocara el Gordo, “un talonario del que nadie dice su numeración, ni quién lo vendió, ni a quién, y que supuestamente se mezcló con los demás talonarios”. Para Urdiales, que pide que se investiguen los hechos, existe la sospecha de que ese talonario se repartiera después, a posteriori, entre el círculo más próximo de algunos miembros de la Comisión de Fiestas”. Sugiere el empresario que se realice la trazabilidad de las papeletas, que se indague bien: él cree que las del talonario que apareció a última hora “se habrán vendido por aquí, muy cerca de algunos miembros de la comisión”.
El Gordo ha dejado este año en Villamanín 35,6 millones de euros. 89 décimos vendidos a través de participaciones de 5 euros por la Comisión de Fiestas, 4 euros del número y uno para la Comisión. Tras la lectura del bombo, se dijo que, por error, “los chavales” habían vendido 10 décimos más de los consignados. Que fue un error de no se sabe quién. Pero faltarían cuatro millones de euros para que puedan pagarse todas las papeletas supuestamente vendidas antes del sorteo, y esos cuatro millones van a requerir muchas explicaciones.
Escuchando a unos y otros, se plantean algunas dudas para las que de momento nadie da las respuestas: ¿Dónde están depositados los décimos premiados? ¿Cuántos miembros tiene la Comisión de Fiestas? ¿Quién de ellos traspapeló y cuándo un talonario? ¿Quiénes habían vendido esas papeletas? ¿Acaso nadie llevaba el control de las papeletas vendidas? ¿Qué o a quién tapan los chavales de la Comisión para que nadie sepa o quiera responder a tantas preguntas?
En Villamanín han pasado del cuento de Navidad del día 22, cuando el bombo soltó la bomba, a una Pesadilla en Nochebuena, cuando empezaron a darse a conocer las primeras sospechas. Veremos cómo acaba la historia…
La Comisión de Festejos de Villamanín reparte 35 millones del Gordo

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


