Día extraño para jugarse tanto. El Ademar sabía que el partido era a vida o muerte. El Nava, el rival y con la grada a favor, se interponía en una eliminatoria a partido único al acceso a la fase final de la Copa del Rey.
Lejos de la presión de la liga, el Nava salió bien a la cancha. Sin duda, con ganas de dar una alegría a su afición y motivados por eliminar a una escuadra de la categoría marista, los de casa tomaron la iniciativa en el electrónico.
Al cuarto de hora, la cosa daba a entender que no iba a ser tarea fácil para ninguno de los dos equipos. (6-5).
La primera parte fue un constante toma y daca. Las distancias no se agrandaban ni por una parte, ni por la otra. La emoción presidía el marcador y los jugadores se iban al vestuario con todo por decidir (15-16).
Nació el segunda parte y con ella la pesadilla. El Nava fue un huracán y el Ademar casi un invitado a una fiesta ajena. Sin defensa y sin portería, los de Luis Puertas se fueron descomponiendo y perdiendo todo tipo de opciones.
Este año no habrá fase final para el Ademar que deberá sacar algo positivo de Torrelavega para poder acceder a Europa.



