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martes, 6 diciembre 2022

25N. Faustino Sánchez: “Es indudable que hemos avanzado, pero no podemos darnos por satisfechos”

Con motivo de la celebración del 25N, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el subdelegado del Gobierno en León, Faustino Sánchez, responde a varias preguntas sobre esta lacra que sigue costando la vida de mujeres en todo el mundo. Un total de 1.171 en España desde que se tienen registros, en 2003; 59, en Castilla y León. Solo este año, ya son 38 las mujeres víctimas de la violencia de género en nuestro país. 

Esta es la campañaEntonces Quién?’, presentada por el Gobierno con motivo de este 25N. 

-La campaña ‘Entonces, Quién?’, que el Ministerio de Igualdad ha presentado con motivo del 25N, muestra situaciones actuales, momentos que pueden ocurrir y ocurren en el día a día. Por un lado, es algo positivo, refleja la sociedad; por otro, muestra precisamente una sociedad que sigue atacando a las mujeres. ¿Qué es lo que está pasando? 

-Que persista todavía la violencia machista significa que, por un lado, en algo estamos fallando, algo no estamos haciendo bien. Eso es evidente. Por otro lado, creo que, como sociedad, al Gobierno al menos, le preocupa que suceda. No hay que olvidar algo, que no es que lo digamos nosotros o lo diga el Gobierno, sino que lo dice el Convenio de Estambul: la violencia contra la mujer es un atentado contra un derecho fundamental. Eso significa que hay todavía quien niega una obviedad, que sea tan difícil el modificar comportamientos en la sociedad. No olvidemos que llevamos ya casi veinte años con la primera ley, desde el 2004, y hay que reconocer que hemos ido evolucionando, pero todavía hay elementos que preocupan.  

Un elemento, el primero: las vidas, que se atente contra la mujer. Cualquier tipo de violencia sobre la mujer por el mero hecho de ser mujer. Creo que, afortunadamente, la última ley, la del ‘Solo sí es sí’, va en ese sentido. Dejémonos de monsergas y vayamos más allá de la violencia de género. Se trata de un atentado contra un derecho fundamental.  

Por otro lado, yo veo en la sociedad dos aspectos. Uno muy positivo y otro no tanto. El positivo es que, afortunadamente, la gran mayoría de las mujeres tienen claro lo que es la violencia de género. Solo hay que ver las manifestaciones. No me refiero solo a manifestaciones propiamente dichas, sino a la propia conciencia de las mujeres sobre este tipo de violencia contra la que se revelan en las empresas, en los centros públicos, en los trabajos… la mujer está concienciada contra ese tipo de violencia. Es una discriminación que es intolerable. Y creo que se va tomando conciencia. En eso sí hemos hecho, la sociedad me refiero, algo bien. Hay una franja de edad, la de la juventud y la adolescencia, que en algunas ocasiones preocupan sus opiniones. Pero mayoritariamente la mujer lo tiene claro, y es un halo de esperanza porque se ha empoderado, ha dicho claramente: “Yo estoy aquí, yo represento a la mitad de la sociedad y aquí tengo que hacerme valer”.  

-En cuanto a los jóvenes, es verdad que se están viendo que se reproducen ciertas conductas que parecían estar en el pasado. ¿Tiene que ver con la educación?, ¿es necesario por parte del Gobierno quizá darle una vuelta; introducir, por ejemplo, una asignatura que sea obligatoria que eduque sobre la perspectiva de género y la violencia contra las mujeres?   

-Yo tengo claro que algo hay que hacer, pero en esto hay que intervenir en varios puntos de la sociedad y uno de ellos es la educación.  

Por eso, esa claridad de ideas que tiene la mujer, sobre cómo se siente, sobre qué se considera, no la veo yo tan clara en los hombres; aunque mayoritariamente sí está extendida en mujeres, no tanto en hombres. Por eso existe la violencia. A eso me refería con el punto no tan positivo. Mientras la sociedad no asuma que la mujer no es de nadie, que la mujer es suya y nada más, que es una persona con todos los derechos y todas las connotaciones. Mientras eso no lo consigamos, habremos fracasado o habremos dicho que no lo estamos haciendo lo suficientemente bien.  

Hay que hacer más, hay que concienciar. Creo que hay que intervenir en la educación, pero no solo ahí. También en los centros de trabajo, en los lugares de poder, tienen que desaparecer los famosos techos de cristal. Por qué, por ejemplo, yo hablo de mi profesión, pero lo podría extender a todas, hoy por hoy mayoritariamente son mujeres, y sin embargo los puestos directivos están ocupados por hombres. ¿Por qué? ¿Por qué hay discriminación? ¿Por qué hay ciertos trabajos que solo los hacen las mujeres? ¿Por qué la atención a nuestros hijos, a nuestros mayores o seres queridos vulnerables recae esencialmente en mujeres? Todavía nos queda mucho por hacer, es indudable que hemos avanzado, pero no podemos darnos por satisfechos.  

-Se cumplen ahora 25 años del asesinato de Ana Orantes a manos de su ex marido. Un caso que resultó el punto de inflexión en la sociedad española y en las políticas en cuanto a concienciación sobre la violencia contra las mujeres. Ahora mismo parece impensable que una mujer, como le ocurrió a ella, vaya a denunciar y, acto seguido, se vaya a vivir a la misma casa que su marido y maltratador. Han cambiado mucho las cosas, pero las mujeres siguen muriendo a manos de los hombres. ¿Es posible decir, y sobre todo centrándonos en León, que las mujeres leonesas están seguras?  

-Yo diría que sí. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que dependen del Gobierno están plenamente concienciadas en la lucha contra la violencia. Pero no olvidemos que gran parte de la violencia contra la mujer es oculta, no se conoce; por tanto, desgraciadamente, cuando se produce una agresión contra una mujer, con el resultado que sea, es porque nosotros, las fuerzas y cuerpos de seguridad, y aquí incluyo también a la Policía Local que también tienen una labor esencial y la están ejerciendo, no han podido actuar porque muchas veces lo desconocían.  

Cuando se ha producido algún caso de alguna mujer que sí había denunciado y debería estar bajo protección, obviamente, nosotros hacemos una reflexión porque ahí se ha producido un fallo. Pero yo diría que en este momento el caso de Ana Orantes no sería posible. Primero porque no se manda a una víctima a convivir con su agresor. Y segundo, porque, normalmente, cuando una mujer denuncia, automáticamente se pone en marcha el Sistema VioGén y esa mujer recibe protección. Por tanto, sería impensable que sucediera eso. Y si sucediera, claramente sería un fallo, pero puntual. Hoy eso no sucede, no es generalizado en España.  

El dato curioso es que en los casos de violencia sexual solo se denuncia el 8%, el 92% de la violencia sexual no se denuncia, es oculta. Uno de los objetivos es intentar conseguir reducir esa cifra. Y es ahí donde hay que intervenir, no solo en la educación. Hoy en día, pausada, lenta, pero progresivamente cada vez hay más denuncias por parte del entorno. No solo del entorno familiar, sino amigos, vecinos, compañeros de trabajo… eso significa que se va tomando conciencia de la situación.  

Es por eso muy lamentable que haya opciones políticas que nieguen una obviedad, una evidencia. Y eso sí hace daño; porque, desgraciadamente, hay gente que hace caso sin ponerse a analizar realmente lo importante, que es que la mitad de la población está sometida a una discriminación y a una agresión por el mero hecho del género. Eso es un horror.  

-Este debate estaba zanjado y consensuado. De hecho, la ley integral que ahora protege a las mujeres se aprobó por consenso. Sin embargo, ahora partidos como VOX ponen en duda la existencia de este tipo de violencia concreta. ¿Existe miedo en el Gobierno a que este debate se reabra, a que haya un paso atrás en esta materia que vertebra la sociedad?  

-Toda la sociedad es plural. El Gobierno miedo no tiene, porque tiene claro que hay que luchar contra la violencia de género, porque es una violencia que existe y que hay que luchar contra ella. Ahora bien, tiene preocupación porque es verdad que están surgiendo grupos que lo cuestionan.  

Antes había grupos que luchaban contra esta violencia con mayor o menos énfasis, pero en general, como muy bien dices, la ley se sacó por consenso. De hecho, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género también fue por consenso, por eso es un Pacto de Estado. Hoy, desgraciadamente, hay un grupo que lo niega, y no tiene una representatividad menor. Entonces, no sé cómo va a evolucionar, pero al menos actualmente eso al Gobierno le preocupa. Pero es que, a mí como persona, como ser humano, me preocuparía también. Yo creo que no va a suceder, pero todo riesgo de regresión, si se produjera, sería una regresión histórica, no solo lamentable, sino tan negativa para nosotros como sociedad.

Solamente hay que ver los países donde todavía no está arraigado o aceptado al menos por los regímenes políticos, como lo que está pasando en Irán. Por cierto, lanzo desde aquí un aplauso por la valentía que las mujeres y sobre todo las más jóvenes, también apoyadas por muchos jóvenes en Irán; ya que ahí, en esas manifestaciones, no se reparten galletas. Ahí se la están jugando y, sin embargo, menuda valentía. Por eso decía que la mujer joven, hoy en día, en cualquier parte del mundo, va tomando conciencia. Ahí es donde se nota mucho la formación. La educación es esencial.  

-Es inevitable no preguntarle sobre los últimos acontecimientos referentes a la ley del ‘Solo sí es sí’, concretamente las excarcelaciones y las reducciones de pena que se están produciendo. Y sobre los últimos ataques hacia la ministra de Igualdad, Irene Montero, hace dos días, precisamente por parte de Vox.  

-Yo no soy jurista, por tanto, mi opinión no es técnica, no estoy capacitado para ello. Pero sí he visto que ha habido algunos tribunales que lo han revisado en un sentido, y otros lo han hecho en otro sentido. Está claro que los objetivos de la ley no eran esos. Es una ley que supone un avance fundamental en la lucha contra la violencia sobre la mujer, contra la agresión sexual, y se ha producido una instrucción del fiscal general que orienta en un sentido determinado, de no reducir penas por los mismos delitos. Y luego, no creo que tarde mucho, parece ser que el Tribunal Supremo también unificará doctrina. Si al final determina que no se deben rebajar las penas, obviamente el resto de tribunales tendrá que orientarse en ese sentido y nada más. Y si no, lo que decía el presidente Sánchez, valorar, evaluar y, si hubiera que corregir algo, se corregiría. Yo creo que en esto hay que tener cierta perspectiva y tranquilidad. Reconozco que no es fácil pedir tranquilidad en estos casos de revisiones que han visto reducido el tiempo de pena, pero vamos a dejar que la ley cristalice y vaya sedimentando y, sobre todo, a ver qué dice el Tribunal Supremo, el resto de tribunales, y que empiece la ley a tener sus efectos positivos de defensa de la mujer frente a las agresiones.  

Por otro lado, los ataques que recibió la ministra de Igualdad por parte de una parlamentaria de VOX, o hace unos días una concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Zaragoza, no es que sean lamentables, es que son gravísimos. Que alguien a estas alturas, lamentablemente mujeres, por discrepar, que tienen todo el derecho del mundo, contra una ministra, el presidente del Gobierno o contra el subdelegado del Gobierno de León, faltaría más, estamos en una democracia; pero atentar contra su honorabilidad, contra su persona, eso significa que no tienen argumentos. Qué argumentos tienen cuando lo único que hacen es, para atacarla políticamente, ir al ataque personal, a la ofensa, eso ya dice mucho de las convicciones democráticas de esas personas.  

Y además lo dijeron en la sede de la soberanía popular, que eso es gravísimo. En el caso de la concejala de Ciudadanos, también en una sede democrática, donde han sido elegidos por los ciudadanos. Que allí se diga eso, habla muy a las claras de las convicciones políticas de quienes lo han proferido.  

Por supuesto mi solidaridad total con la ministra de Igualdad porque esos comportamientos son intolerables e inaceptables.  

-La Subdelegación del Gobierno no faltará a los actos institucionales que se celebran en León con motivo del 25N.  

-Por supuesto. Además, la Subdelegación del Gobierno tiene a gala haber propuesto que los actos institucionales de la lucha contra la violencia de género fueran conjuntos, que no estuviéramos cada uno por un lado, y el resto de las instituciones estuvieron de acuerdo, porque creemos que en cuestiones de este tipo que son fundamentales es como debe hacerse. Esta vez le toca organizar los actos al Ayuntamiento de León y por supuesto allí leeremos el manifiesto conjunto y colaboraremos con el movimiento con la mujer.  

Además, nosotros haremos entrega de los reconocimientos de Meninas 2022. Unos reconocimientos que otorga la Delegación del Gobierno de Castilla y León a colectivos que destacan por la defensa de la lucha contra la violencia sobre la mujer. Existe un reconocimiento de la Delegación, que será en Ávila, y luego, en cada Subdelegación. En este caso, a la Plataforma contra la Violencia Machista de León que será homenajeada con el reconocimiento Menina 2022.  

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