- La Basílica de San Isidoro acoge un acto con protagonismo de jóvenes para reivindicar uno de los primeros hitos de la democracia europea
León volvió a mirar a su pasado para entender su presente. La Basílica de San Isidoro acogió este sábado la décima lectura pública de los Decreta de 1188, un texto histórico impulsado por el rey Alfonso IX y considerado uno de los primeros ejemplos de parlamentarismo en Europa.
El acto, organizado por la Asociación de Amigos de los Decreta, destacó este año por la amplia participación de jóvenes y niños. Fueron ellos quienes pusieron voz a unas palabras escritas hace más de ocho siglos en el Reino de León.
Un “latido temprano” de la democracia
El presidente de la asociación, el escritor leonés Juan Pedro Aparicio, definió los Decreta como “uno de los primeros latidos de lo que hoy se llama democracia”.
Aparicio subrayó que este texto supuso un momento clave en la historia europea. Por primera vez, además del rey y los obispos, también participaron representantes del pueblo en la toma de decisiones del Reino.
“Los Decreta hablan de algo muy actual: los derechos”, explicó. También recordó que estos avances no surgieron de forma espontánea, sino que fueron fruto de un proceso histórico.
Una historia poco contada
Durante su intervención, Aparicio lamentó que los Decreta no hayan tenido el reconocimiento que merecen en los libros de historia.
Según explicó, durante años gran parte de la historiografía priorizó relatos centrados en conquistas, imperios y grandes monarcas. En cambio, quedaron en segundo plano episodios donde el poder se compartía y se debatía.
“La historia también depende de lo que se decide contar y de lo que se deja en silencio”, afirmó.
León reivindica su papel histórico
Para el escritor, recuperar la lectura de los Decreta es una forma de devolverles su importancia. También permite contar la historia desde otra perspectiva.
“No solo como una sucesión de reyes y batallas, sino como una lucha por la justicia, el equilibrio del poder y la dignidad de las personas”, señaló.
El acto tuvo además un carácter simbólico. Se celebró a los pies de la Basílica de San Isidoro, entre pendones leoneses, reforzando el vínculo entre historia y territorio.
Jóvenes protagonistas de la lectura
El encargado de iniciar la lectura fue el escritor José María Merino, miembro de la Real Academia Española. A partir de ahí, decenas de participantes fueron dando voz al texto.
Más de la mitad de los lectores fueron jóvenes procedentes de centros educativos como los institutos Ordoño II y Giner de los Ríos, el Colegio Leonés o colectivos como el Coro Ángel Barja y Juventudes Musicales de la Universidad de León.
El objetivo fue claro: acercar este legado histórico a las nuevas generaciones.
Un mensaje para el presente
El acto concluyó con un mensaje directo a los más jóvenes. Aparicio les recordó que la democracia no es solo una herencia, sino una responsabilidad.
“Es algo que debemos conocer, cuidar y defender”, afirmó.
Con esta décima lectura, León reafirma su papel como cuna de uno de los primeros sistemas parlamentarios de Europa y reivindica un legado que sigue vigente más de 800 años después.






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