- El partido para el que trabajaba se olvidó de la abogada en cuanto el líder de CB la agredió salvajemente en 2020. Emitieron un bochornoso comunicado en el que sí tenían palabras de apoyo al agresor. Cinco años después, la sentencia condenatoria es firme y tampoco han tenido una palabra de cariño para Raquel
Que la política a menudo trae consigo desmemorias imperdonables no es ninguna novedad. Se sabe que hay quienes olvidan pronto a los que más tendrían que agradecer. Es el caso, por ejemplo, de Coalición por el Bierzo (CB), esa formación política que creó el hoy encarcelado Pedro Muñoz, condenado por intentar a su entonces mujer (2020) y también entonces compañera de partido, la abogada leonesa Raquel Díaz.
Aún resulta imposible de digerir el vergonzante comunicado que enviaron el 2 de junio de ese año, cinco días después de la salvaje agresión, justo cuando el líder espiritual del partido fue enviado a prisión. Las primeras palabras de aliento fueron para él, cómo no. “Desde la dirección de Coalición por El Bierzo, queremos comunicar que debido a la situación procesal en la que se haya incurso D. Pedro Muñoz Fernández y con el fin de que sus asuntos procesales no interfieran de ninguna manera en los asuntos públicos ni en el devenir de la formación política que preside, se nos ha comunicado por parte de su letrada, su deseo de renunciar, tanto a su cargo público como concejal del ayuntamiento de Ponferrada, como a su cargo orgánico de presidente de Coalición por El Bierzo, renuncias que se formalizarán a la mayor brevedad posible”.
Y seguían así: “Ante esta decisión, no podemos por menos que reconocer su dedicación hacia esta formación política, su entrega en aquellos cargos públicos en los que nos ha representado y su responsabilidad por la decisión adoptada”.
Y antes de terminar, unas palabras para quien hasta ese momento había sido la abogada que llevaba los asuntos del partido, que era además vicepresidenta y portavoz, con todo el desprecio que cabía en su indiferencia, y sin ruborizarse… “Dicho lo anterior, esta formación política sólo puede desear una pronta recuperación de la que fuera hasta junio de 2016 compañera y miembro de la directiva de Coalición por El Bierzo, Raquel Díaz Fernández, así como un rápido esclarecimiento de los hechos”.

La cosa debió de revolver el estómago también a alguien de CB: tres días después del despropósito, alguien decidió hacer desaparecer el comunicado de donde pudo y publicar otro, también donde pudo. El siguiente, también enfocado en el líder (“Comunicado de Coalición por El Bierzo sobre la situación de Pedro Muñoz”) se acordaba algo más de la compañera que se debatía entre la vida y la muerte en el Hospital de León.
“Coalición por El Bierzo reitera el deseo de pronta recuperación a Raquel Díaz y agradecimiento por su dedicación y compromiso en todos estos años. Así mismo expresamos nuestro cariño y ánimo a su familia en estos difíciles momentos”.
Han pasado cinco años. Coalición por el Bierzo ha cambiado de imagen, ha cambiado de logo y ha cambiado las caras de sus dirigentes.
En enero de 2024, cuando en la justicia ya pintaban bastos para el agresor, CB sacó otro comunicado: “Estamos profundamente asqueados de haber compartido espacio con Pedro Muñoz. Nuestra esperanza es que esta sentencia sirva a doña Raquel Díaz, aunque sea sólo de forma anímica, como alivio por el daño causado”.
Pero han pasado cinco años. Una sentencia firme señala a un hombre pero a la que condena de por vida es a la víctima. Ni un cariño de los “suyos”.
Han pasado cinco años y Coalición por el Bierzo hace todo el ruido que puede para pillar foco. Se dicen indignados por si la Universidad de León no lleva Medicina a la comarca como y cuando ellos digan, y se indignan si no van como quisieran sus pactos con quien convenga (a veces PSOE, a veces PP, Vox si hace falta).
Han pasado cinco años, Raquel Díaz está viva, postrada en silla de ruedas y con unas secuelas neurológicas irrecuperables. Tiene 49 años, vive entre ancianos y continúa preguntándose qué pasa por las cabezas de quienes un día la acompañaban a probarse el vestido de novia o le llamaban a deshora para que les resolviera asuntos del partido o privados.
“Para que el mal triunfe, sólo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”. Lo escribió Edmund Burke y lo firmaría hoy cualquiera que viera cómo por acción -y por omisión- hasta los suyos siguen condenando a Raquel Díaz al olvido. Lo dijo ella misma en este periódico: «A mí se me ha dejado muy sola, y nunca entenderé por qué».

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


