- El escritor madrileño presentó en San Feliz ‘El español que enamoró al mundo. Una vida de Julio Iglesias’ (Libros del Asteroide)
En ‘Comimos y bebimos’ (Notas de cocina y vida. Libros del Asteroide, 2018) dejó claro que le entusiasman los pequeños grandes placeres. En el siguiente libro (‘Ya sentarás cabeza’), cuánto le apasionan el periodismo y la literatura. Ignacio Peyró (Madrid, 1980), que en su día escribió discursos para Rajoy, disecciona en su último libro con mucha coña -y mucho oficio- la vida de un mito en ‘El español que enamoró al mundo’, una singular y finísima biografía de Julio Iglesias. Lo intentó un par de veces, pero el cantante no quiso hablar con él. Ni falta que le hizo.
Peyró viajó hace unos días a un León que le entusiasmó desde la Roma donde goza la vida. De la mano de Héctor Escobar, vino a San Feliz de Torío a hablar de su último libro y de lo que significa para él la escritura. Sobre lo uno y lo otro le preguntamos en León24horas.

- Hace unos días vino a San Feliz de la mano de Héctor Escobar para presentar su último libro… ¿Conocía ya León?
- La ciudad no. Y eso que había tenido dos veces billetes para ir… Ya estaba nervioso, no fuera que hubiese una maldición. Tenía muchas ganas de ir a León, muchas. Estoy feliz de haber ido y sólo me apena no haberme quedado más. La ciudad me ha encantado. Estaba obsesionado desde hace muchos años con conocer el Panteón de los Reyes, fue una maravilla verlo. La Catedral, no digamos. El mencía y el prieto picudo sí los había trabajado bien.
- ¿Qué destacaría de su visita y qué conoce de León y su provincia? En sus redes ha ido mostrando estampas que le llamaban la atención: el adobe del Torío, carteles por el casco antiguo…
- Conozco Villafranca del Bierzo, Castrillo de los Polvazares (el cocido…) y Astorga. No conozco Boñar, pero sí los nicanores, jeje.
- Vivió en Londres y ahora dirige el Cervantes de Roma. ¿Qué echa de menos de España cuando está fuera?
- Los bares con tortilla de patatas. El Frenadol. Las churrerías. El chorizo.
- He leído que escribía usted discursos a Rajoy…
- Trabajar en Moncloa no fue una tentación que quisiera saltarme.
- Hábleme de usted, ¿cómo empezó en este de las letras?
- Desde la primera adolescencia sabía que escribiría.
- Vamos a su libro. No tiene usted edad como para haber escuchado mucho a Julio Iglesias. Es del 80, y él del 43. ¿Por qué escribir de él? ¿Fue admiración o un encargo?
- Bueno, uno puede oír a Bach sin ser del mismo siglo. La pregunta es más bien por qué no escribir de alguien que ha tenido un impacto universal y pionero: cientos de millones de discos, el primer español que triunfó en el polo anglosajón… No es admiración ni encargo, es sólo el saber que aquí había una historia estupenda y podía haber un libro estupendo también.

- Y cuenta en este libro que “ni era buen cantante, ni buen bailarín, ni buen compositor”, así que no parece muy fan de él…
- Bueno, eso es una broma. Sí canta, aunque no baile y componga poco. Pero precisamente por eso su éxito es aún más personal y único.
- Ha contado que intentó contactar dos veces con él, pero nada. ¿Por qué no quiso hablar con usted?
- Es lo normal: la gente con poder no quiere contarte lo que tú quieres saber sino lo que ellos quieren que pongas. Así que yo tan contento.
- ¿Consiguió acercarse a su entorno?
- Sí
- Preparando este libro, ¿qué ha aprendido de Iglesias que le haya sorprendido más?
- Que alguien no supiera a los veinte/veintidós años que va a ser una estrella mundial en algo. Que de hecho ni sospechara que se iba a dedicar a la canción.
- ¿Ha encontrado el secreto del éxito de Julio Iglesias?
- Por supuesto, pero hay que leer el libro para saberlo.
- Le cito: “Será cantante, pero ha demostrado las mismas ganas que de ser guardia civil”… Julio Iglesias llegó muy tarde a la música, pasando por el fútbol y por una distancia muy corta con la muerte, ¿por qué le dio por cantar?
- Bueno, eso está escrito de cuando es muy joven. A él le entra la picazón de la música muy tarde. No es un niño ruiseñor ni nada parecido. Pero lo cierto es que llega un momento en que se obsesiona, empieza con buen pie y, desde ahí, para no caer, no deja de pedalear.
- Atribuye usted su donjuanismo a que ‘la Preysler’ le rompió el corazón…
- Digamos que se suma a una predisposición muy arraigada.
- Dice usted que a esta mujer se le ha tratado muy mal en este país… ¿En serio lo piensa?
- Se escribía cada cosa racista y machista de impacto…
- ¿Ha podido averiguar algo nuevo sobre su fama de mujeriego?
- Uno no puede fiarse de todo lo que le cuentan ni de todo lo que lee en esto. A las presentaciones del libro han llegado a venir antiguas amantes.
- Y últimamente está bastante desaparecido, aunque se dice que acaba de comprar una casa en Orense… Se ha llegado a decir que estaba enfermo, ¿qué sabe usted sobre su estado, dónde vive y si piensa volver a subirse a un escenario?
- Ahora parece que está en Bahamas, pero se mueve. No creo que cante ya más.
- ¿Y qué me dice de su supuesta rivalidad con Enrique, su hijo cantante?
- Julio es muy territorial, y eso incluye a la familia.
- En realidad, pierde uno la cuenta de cuántas hijos tiene en total Julio… ¿sabe usted?
- Bueno, la justicia no ha reconocido ninguno que no sea con Isabel o con Miranda.
- Cuenta que le llamó mucho más la atención la figura de su padre, el mítico ‘papuchi’…
- Mucho más no, pero era todo un carácter, un tipo tremendo.

- ¿Y por qué diría que hay que leerse este libro suyo sobre Iglesias?
- Porque te lo vas a pasar como en un viaje a Nueva York pero es mucho más barato. Y además estarás leyendo literatura de calidad.
- ¿Ya tiene en mente su próximo proyecto?
- Por supuesto, siempre estamos escribiendo algo. Saldrá el año que viene, Dm.
- ¿Se lo ha pasado tan bien como con ‘Comimos y bebimos’ escribiendo algún otro trabajo?
- Comimos y bebimos y El español que enamoró al mundo son los libros que más me he divertido escribiendo.
- ¿Qué lee Ignacio Peyró?
- Ahora leo sobre Italia: el libro de Baroja sobre sus ciudades.
- ¿Y cómo y cuándo escribe?
- Muy temprano entre semana, fines de semana, vacaciones. Los días enteros escribiendo dan para mucho y son una gozada, el estado ideal de la vida.

Susana Martín
Periodista. He hecho un poco de todo en el maravilloso oficio de contar historias: prensa, radio, montar el primer digital de León, reportajes de investigación sobre lo que otros intentan silenciar o colarme en una cárcel para entrevistar a dos asesinas. Creo en el periodismo como servicio público e intento mantener una mirada objetiva. Me gusta mucho escribir, escuchar, vivir, leer, las burbujas y otros 'pecaos'. Tengo pocos miedos.


