El fútbol regresó al Reino de León con aroma a Segunda División y lo hizo con un partido de los que hacen afición. En el primer asalto por el título de campeón de Primera Federación, Cultural Leonesa y AD Ceuta firmaron un emocionante empate a dos, marcado por alternativas, emoción hasta el último segundo y una grada que vivió con pasión el retorno a la categoría de plata.
La Cultural afrontaba el choque con un once repleto de rotaciones. Raúl Llona apostó por dar minutos a futbolistas menos habituales en una temporada intensa, incluido el guardameta Amigo, que volvía a defender la portería tras superar una larga lesión. Pese a ello, el conjunto leonés mostró competitividad y carácter ante un Ceuta que no perdonó cuando tuvo ocasión.
El primer golpe lo asestó el cuadro visitante. Apenas transcurridos ocho minutos, Carlos Hernández cabeceó con autoridad un saque de esquina lanzado por Rubén Díez, adelantando a los ceutíes. El gol dejó tocado al equipo local, que sufrió en el siguiente tramo del partido y agradeció la salvadora intervención de Fornos, sacando bajo palos un disparo que olía a 0-2.
Poco a poco, la Cultural se sacudió el dominio visitante. Antón Escobar, muy activo durante toda la primera parte, tuvo una clarísima ocasión que desbarató Guille Vallejo en el mano a mano. Pero el delantero leonés no se iría sin su recompensa: a dos minutos del descanso, conectó un testarazo inapelable tras un centro medido de Víctor Ruiz, igualando el marcador y desatando la euforia en la grada.
Tras el descanso, el guion no perdió ritmo. Ambos equipos buscaron el gol sin especular, aunque fue el Ceuta el que volvió a golpear. Kone desbordó por la izquierda y sirvió un centro preciso para que Almenara cabeceara el segundo tanto ceutí. Un mazazo para los locales, que no bajaron los brazos.
Llona movió el banquillo y la entrada de hombres como Pibe, Chacón o Guzmán Ortega aportó aire fresco. La Cultural empujó con fe, y aunque las ocasiones llegaban con cuentagotas, el premio llegó cuando el reloj rozaba el 93. Una falta en la frontal, un golpeo preciso y cargado de intención de Víctor Ruiz, y el balón que se coló por la escuadra. Golazo. Gol de bandera. Gol que hizo rugir al Reino.
El pitido final certificó un empate justo, con dos equipos que demostraron por qué han sido campeones de grupo. Todo queda abierto para la vuelta en tierras ceutíes, donde se decidirá quién se corona como el mejor equipo de la Primera Federación 2024-25.

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