El Tribunal Penal de Bruselas ha impuesto 30 años de prisión a César Arribas Calvo por el asesinato de su expareja, la enfermera vallisoletana de familia leonesa Teresa Rodríguez Llamazares. La resolución llega un día después de que el jurado popular lo declarase culpable de asesinato con premeditación y de portar objetos punzantes con intención de usarlos como armas, al considerar que actuó “plenamente consciente” y que tomó de la cocina de la víctima dos cuchillos con los que cometió el crimen.
El jurado popular declara culpable al asesino de Teresa Rodríguez en Bruselas
Con esta sentencia se cierra el juicio celebrado en el Palacio de Justicia de Bruselas, en el que el tribunal y el jurado valoraron las pruebas de planificación previa —búsquedas en su teléfono, preparación del ataque y elección de armas— frente a las disculpas del acusado durante la vista. La defensa dispone aún de la vía del recurso de casación, limitada en Bélgica a cuestiones de forma y no al fondo de los hechos.
El veredicto fija ahora un punto importante: hubo asesinato y hubo premeditación. La condena de 30 años no repara la pérdida, pero reconoce la verdad judicial por la que la familia ha luchado. Queda la memoria de Teresa —su luz, su alegría y su palabra guía, Endelea (“seguir, avanzar”)—, que hoy resuena con más fuerza que nunca.
Mientras la familia de Teresa, ya en casa, agotada tras una semana intensa y dura en Bruselas para asistir al juicio, ha recibido la noticia con “un cierto alivio”. Destrozados por la pérdida de su hija menor, confiaban en la justicia y en la sentencia condenatoria, “pero nadie nos va a devolver a nuestra Teresina”.




